Quizás me estoy empezando a valorar.
Así lo llaman, ¿no?
Valorarse.
Darse valor.
Darse a valer.
Es eso, creo.
Me estoy dando a valer por encima de mis traumas.
Me empiezo a querer.
Me quiero.
Me quiero con mi nariz rara.
Me quiero con mis rollitos en las caderas.
Me quiero con mis muslos repletos de amor.
Pero me quiero.
Tengo defectos.
Y los adoro.
Adoro mi mal despertar,
mis caprichos.
Adoro ser inestable y
ser una enamorada del amor.
Amo amar.
Amo el amor.
Y amo todo lo que tenga algo de amor.
Amo tus mentiras.
Amo tus "te quiero, pero hoy me apetece estar entre las piernas de otra".
Amo tu orgullo.
Pero que ame todas esas mierdas,
no significa que te quiera en mi vida.
Porque me valoro.
Y aunque sigo sintiendo que eres el amor de mi vida.
Mi primer amor.
Mi amor imposible.
No te quiero aquí.
Te quiero, y te quiero lejos.
Porque tengo suficiente conmigo.
Hoy me quiero.
Hoy no, hace ya bastante que estoy sintiendo esto.
Estoy conociendo a alguien.
Alguien que sé con total certeza
estará el resto de mis días conmigo.
Sin faltar ni uno sólo.
Soy yo.
Me estoy enamorando de mí misma.
De mis defectos y
mis mierdas de niña chica.
Y no me cambiaría por nadie.