7 de diciembre de 2013

Y la vida sigue, sin ti, sin nada ni nadie que me diga a dónde debo dirigirme. Pero quizás ese sea el verdadero logro; hacer tu camino por ti mismo, luchar por cada paso que des adelante, evitar retroceder, no mirar atrás, romper las piedras del camino, disfrutar de los buenos recuerdos y guardar los malos en aquella caja al fondo del cajón.

Pero a pesar de mi avance, aún me quedan fotos pendientes con tu sonrisa, fotos donde queden guardados segundos de felicidad a gran escala; canciones por escuchar a tu lado, discutir por el lado de la cama, el tuyo siempre será el derecho. Y qué bonito fue quererte y dejar que me quisieras; a pesar de que ya no pretendo tenerte, te quise más de lo que el Sol ama a la Luna. Te deseé, te necesité, te amé tan desesperadamente que hasta dolía; pero era un dolor tan dulce y gratificante que hubiera muerto mil veces porque me hubieses vuelto a doler de aquella extraña manera.

Sé que siempre dolerás, amor; sé que, en el fondo, siempre te querré, amor; sé que te he olvidado, mi amor; pero nunca dudes que en el fondo de aquel odioso cajón tengo guardados aquellos maravillosos segundos de felicidad a tu lado.

6 de diciembre de 2013

Y he descubierto que hay lecciones que el tiempo y la vida no enseñan, que a veces el dolor no nos ayuda a madurar y a decir 'adiós', que el amor es otra circunstancia más de nuestra existencia y que ni siquiera nosotros mismos seríamos capaces de abrir los ojos para ver el mundo en su plenitud.

A veces, sólo basta una frase, una palabra, un toque de atención, otro punto de vista para darnos cuenta de que estamos haciendo mal. A veces un simple cambio de enfoque hace que nos demos cuenta de que esa canción no es tan perfecta, de que esa persona no es como realmente creemos, de que el amor en sí somos nosotros mismos amando a una mentira. Pero, ¡qué maravillosa mentira!

Quizás estemos hechos para amar una sola vez, sólo una durante nuestra vida. O quizás ese sea el pensamiento de una idealista enamorada de sus recuerdos, de la brisa del aire, del movimiento del mar, ¿quién sabe? Quizás dentro de unos años, tres lustros o siete vidas, vuelva a enamorarme tan locamente como aquella primera vez.

Pero ahora, no ahora sería imposible, ahora busco enamorarme a mí misma, quererme, lamerme la heridas. Buscar un libro distinto para llevarme a la cama cada noche, encontrar una canción perfecta al mes, beber café mientras observo cómo el tiempo es relativo, disfrutar del sexo sin compromiso, compensar mis lágrimas con sonrisas, besarme el alma y por fin saber que si no vuelvo a encontrar el amor dará igual porque ya me quiero yo con toda mi alma sana y cicatrizada.

Rourke Boada

"Y después de tanto tiempo,
nos volvimos a ver.
Ya no éramos
los mismos;
éramos dos
extraños
con algo
en común:
un recuerdo;
una remembranza
que aún respira,
que aún vaga
como un fantasma
entre los escombros
de anhelos sumergidos.
Y nos volvimos a ver,
después de tanto tiempo,
quizás para saber,
que tuvimos nuestro momento,
un momento para el recuerdo"