24 de enero de 2013

Observa, pequeña, el efecto del tiempo.
Él no quiso estar y nada puedes hacer. 
Levanta la mirada, quema esas lágrimas
que, aunque duelan, pasarán. 
Nada quedará, bonitos recuerdos de aquel tiempo.
Y entre el tic tac del reloj, yo me desprendo 
de aquellos recuerdos. 
Quizás quise mentirme, quizás quise convencerme.
Puede que nunca llegue otro amor como aquel
que un día se fue. ¿Qué importa? Ya lo viví, 
¿y sabes qué? Puedo morir en paz, porque amé, 
amé hasta doler, hasta morirme de amor por él. 

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