15 de febrero de 2012

No me preguntes que me pasa, ni yo misma me entiendo. No sé como explicar este agujero negro que llevo hoy dentro. Sólo hoy... Siento que me falta algo, no lo sé. ¿Alguien? No. 
Supongo que hoy será uno de esos días en los que quieres todo y no te apetece nada. En los que todo lo que tienes te parece poco, pero sé que si me ofrecieses el mundo tampoco lo querría. 
Te quiero. Ahora ya no, pero te vuelvo a querer al instante. Lo siento cariño, te dije que no era perfecta. Entiende que a veces puedo resultar odiosa, incluso hay momentos en los que yo misma pretendo que me odien. No busques respuesta, no la hay. Soy así. Irracional. ¿Quién dijo que sería fácil? ¿Quién dijo que algún día lograrías entenderme? No lo intentes. Es difícil quererme... Tú sólo inténtalo. 

9 de febrero de 2012




















Es todo tan distinto, tan nuevo, tan mágico... Inexplicable describir cada escalofrío que recorre mis venas, cada  subida que sufre mi corazón. Quédate, dame tiempo de contarte que mis labios sólo quieren besarte y hacerte caricias aún no inventadas, mis manos quieren jugar a cosas prohibidas y mal vistas. Y me da igual. Me da igual el mundo, yo tengo el mío propio. Tú lo sostienes, quédate. Sujétame. No dejes que me pierda, guárdame en tu bolsillo en forma de retrato y tenme cada día al otro lado de la almohada. 

Sólo sé que si tú no me sigues, yo no puedo. Si tú no me quieres me rindo, dejo el mundo como algo perdido.

7 de febrero de 2012

Te juro que una vida se me hace ridículamente escasa para adorarte, mil viajes de aquí para allá por toda la habitación esperando a que vengas a amarme, correr hacia lugares imaginados a buscarte, quererte... como nunca nadie te ha sabido querer. Como sólo yo he sabido enseñarte a desear, como sólo yo te he enseñado a disfrutar, y demostrarte que el placer no sólo puede ser carnal si no también de corazón. 
Amarte todos los días de mi vida, regalarte todas mis sonrisas y lágrimas, cuidar esas mariposas de nuestros estómagos, discutir por un "Yo más", soñar mirando tu cara de ángel al dormir, despertarte con un "Buenos días mi amor", y pasar todos los domingos echados en el sofá. 
Quiero... te quiero a ti. Te quiero ya, aquí, conmigo, para y por siempre. Te quiero en mi vida, en mi cama, reflejado siempre en mis ojos, cogido siempre de mi mano, protegiéndome siempre con tus brazos ofreciéndome un lugar inhabitado sólo para mí. 
Quiero que llegue ese momento en el que recordemos cómo nos conocimos de jóvenes, de casualidad. Sí, has sido y serás la casualidad más bonita de mi vida. Quiero un futuro contigo, quiero disfrutar de tus arrugas, de tus canas, de tus achaques, de tus quejas y de tus rabietas. Quiero disfrutar de ti, hasta cuando no estés. Te quiero siempre. 

4 de febrero de 2012

Y explicarte en cada amanecer cuánto te amo, cuánto has cambiado mi vida. Te quiero. Te quiero por encima de todo, por encima de mi misma. Eres ese tipo de amor que llega a la locura, a la enajenación de enamorado. Sí, soy una loca enamorada. De esas de cuentos de hadas, que en un tiempo dejó de creer en príncipes y ranas, hasta que llegaste tú. Gracias, gracias por amarme, por regalarme tus días y ofrecerme tus noches. Gracias por inspirarme, por tirar de mí hacia delante. Gracias por ser quien eres, por existir y quedarte aquí amándome. Sé que no es fácil, lo siento, a mí también me cuesta entenderme. No te pido eso, sólo que estés ahí, que no te vayas, que cumplas tus promesas y te enfades a momentos. Prefiero estar odiándote que follar con otro, de que me sirve tocar a alguien que no seas tú, si sólo tú erizas mi piel.
Quiéreme como hasta ahora, nunca me dejes. Te ofrezco mi vida, mis días, mis sentimientos y mi locura, a cambio de un beso y una sonrisa al día. ¿Sonríes? Sonrío. Eres mi vida. Eres ese ser perfecto, ¿perfecto por qué? Por tus defectos. No quiero a otro que me pueda hacer sentir más que tú, te quiero a ti, a ti y a tus psicosis, tus locuras de novato enamorado, tus inseguridades compartidas, tus perfectos desmadres de adolescente ilusionado. 
Te quiero, te necesito, te adoro, te deseo... No hace falta que me creas, sólo quédate y deja que mis acciones te convenzan.