12 de abril de 2017

Siberia

Y pasaban los días. Así, sin más. Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo. Y otra vez. Y otra vez más. 

Pasaban las horas y pesaba cada una como una gran piedra hecha de todos los pensamientos y los recuerdos felices. Muchos recuerdos. 

Muchas de esas horas las pasaba durmiendo. O eso creía. Pasaba las horas metida en la cama, mirando al techo, pensando. Mi cuerpo iba a mil pensamientos por segundo. Todo muy vertiginoso. Un nudo en la garganta. Demasiado angustioso. Sólo quería llorar. Y lloré. 

Lloré hasta quedarme casi seca. Pero nunca terminaba. Siempre había lágrimas. ¿Que por qué? Por todo y por nada. No había algo que me hiciese llorar en ese momento. Pero sí lo había siempre. Se fue, ese era mi motivo.

Todo en lo que se había centrado mi vida, se fue. Tú. Te fuiste sin más. Pero lo peor de todo es que me hacías daño. No sé si era eso lo que querías, pero lo conseguiste. Me destrozaste. 

Me estaba ahogando. Sentía que me estaban aplastando un millón de toneladas de agua. No podía respirar. 

Todo era normal visto desde fuera, iba a clase. Hablaba con mi familia, con mis "amigos". Supongo que para tener amigos sin comillas se debe sentir algo. Y yo no sentía nada. Dejé de sentir en todos los aspectos.

Los abrazos de mi padre se convirtieron en un movimiento mecánico.

Imagina vivir así, dejando que pasen las horas. Sin ser consciente de nada de lo que ocurría a mi alrededor. Hablaba sin decir nada, no entendía ni una sola palabra de lo que los demás decían. No escuchaba. No prestaba atención a nada que no fueran esos pensamientos que me ahogaban. 

Y no había descanso. Las pocas horas de sueño que mi cuerpo me daba de tregua, tenía pesadillas. Mis monstruos tomaban forma y le daban vida a mi infierno interno. 

Y tú sólo lo empeorabas. No te pedía que me salvaras, sólo que no me hicieses más daño del que ya me hacía yo.

Y esa sombra que me perseguía cada vez se hacía más grande. Cada vez ocupaba más espacio. Y ya no había luz. 

Recuerdo esos días como algo oscuro y frío. Como un invierno constante.

Tú eras Siberia para mí.