Ellos dos se amaban en secreto. Era su secreto, sólo de ellos dos.
Besos a escondidas, sin fotos para recordar por las noches,
sin tardes de paseos por las calles ni una fecha que les recuerde.
Y que triste fue aquel 'adiós' que tan común se había vuelto.
Él ya no ocuparía aquel sitio en su cama y ella no volvería a dejar de
llorar por lo que su imaginación no pudo cumplir. Y que triste fue aquel beso,
y que doloroso fue no saber si realmente sería el último.
¿Quién secaría sus lágrimas ahora que él ya no estaba?
Sus caminos ya no conducían al mismo destino, aquellos planes de futuro
se rompieron en pedazos. Y que triste fue sentir que su corazón ya no tenía
un sentido para latir. Sus caricias ya no estaban dedicadas y cada frase
ya no tenía destinatario.
Otros brazos curarían el dolor, otro cuerpo recibiría el amor que era sólo
de ellos dos. Y que triste fue saber que todo se había perdido, saber
que realmente él ya no volvería aquella vez. Y que triste fue saber que
aquel 'adiós' dejó de ser un 'hasta pronto'.
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