Quiéreme. Necesito que me quieras. Dime cuánto, pero sólo a ratos. Abrázame cuando tenga frío o invéntate una mala escusa que me haga sonreír, para acabar resignandome al hecho de que te necesito. Bésame sin descanso, no dejes tiempo para que el aire nos corte. No necesito respirar, puedo vivir de tus besos perfectamente. Ámame. Ámame de todas las maneras que conozcas, descubramos mil razones para que no acabe. Caliéntame los pies bajo las sábanas en las noches frías, abrázame cuando me gire en la cama, bésame hasta llegar a lo más desconocido de mi alma, hazme descubrir lugares sin salir de tus brazos, píntame un millón de estrellas en el techo de la habitación, hazme reír a veces y desquiciame el resto de momentos. Te quiero, ¿no lo sabes? Te lo afirmo. Que no acabe, por favor que no acabe nunca...
14 de diciembre de 2011
Quiéreme. Necesito que me quieras. Dime cuánto, pero sólo a ratos. Abrázame cuando tenga frío o invéntate una mala escusa que me haga sonreír, para acabar resignandome al hecho de que te necesito. Bésame sin descanso, no dejes tiempo para que el aire nos corte. No necesito respirar, puedo vivir de tus besos perfectamente. Ámame. Ámame de todas las maneras que conozcas, descubramos mil razones para que no acabe. Caliéntame los pies bajo las sábanas en las noches frías, abrázame cuando me gire en la cama, bésame hasta llegar a lo más desconocido de mi alma, hazme descubrir lugares sin salir de tus brazos, píntame un millón de estrellas en el techo de la habitación, hazme reír a veces y desquiciame el resto de momentos. Te quiero, ¿no lo sabes? Te lo afirmo. Que no acabe, por favor que no acabe nunca...
Etiquetas:
amor,
felicidad,
ilusión,
le necesito,
te quiero
12 de diciembre de 2011
Me siento tan vacía, no sabría cómo explicarlo de otra manera. Siento que no llego a querer con toda la intensidad con la que mi corazón puede, siento cómo algo en mí intenta renacer pero no termina de hacerlo. Pero, ¿qué digo? Mi corazón ya no es capaz de sentir, ni siquiera sé si aún está. Todo está tan silencioso en mí. Me quedo callada, intento escucharle. No me dice nada, no me responde, no me ayuda. ¡Ayúdame! Por favor, ayúdame. Dime que tú no me abandonaste. ¿Te fuiste con él? Puede ser, no me sorprendería. Se convirtió en toda mi vida, juró que nunca se iría y ya no está. No está... No queda vida, no hay amor, no hay furia... No queda nada. Arrasó con todo. Dicen que un corazón muere no cuando se para, si no cuando sus latidos ya no tienen sentido. Sinceramente, yo no creo eso. Yo creo que un corazón muere cuando el amor de su vida lo martiriza, lo pisotea y juega con él a su gusto. Todo empieza siendo un asilo mental y nunca; repito nunca, acaba...
5 de diciembre de 2011
¡Le quiero!
No quiero un ligue de fin de semana. Quiero alguien con quien compartir mis penas, alguien que me escuche y a quien escuchar, alguien que me seque las lágrimas con besos y que sane mis heridas con caricias, alguien con quien despertar y que quiera ver mi mala cara todos los días, que me haga el desayuno y me saque de la cama con su voz.
Necesito un hombre. Un hombre... alto, de hombros anchos, fuerte, seguro, con sus mil defectos y pocas virtudes. Un hombre. No pido que sea guapo ni que tenga el mejor cuerpo del mundo, sólo que con un abrazo concentre mi mundo en ese espacio inexistente que queda en cada abrazo, un hombre en todos los sentidos y con todas sus letras. Que reconozca que tenga miedo de perderme, que me diga que me echa de menos aunque sólo hayan pasado cinco minutos desde que me he ido, que me de un beso cada vez que le apetezca, que no tenga miedo de decirme TE QUIERO entre caricia y caricia, que sepa lo que quiere, que me saque mil sonrisas y sepa diferenciar cada una, que vea mis defectos como virtudes. Quiero un hombre que no tenga miedo a la palabra siempre ni nunca, que aborrezca las mentiras y los adiós, quiero que prefiera un simple "hasta luego mi amor". Quiero alguien que me regale el mundo; su mundo, que me regale su vida, quiero ser el motivo de su felicidad, producir un brillo inexplicable en su mirada, enseñarle mil sensaciones, explicarle que eso que siente son mariposas y que cuando me mire extrañado contarle que yo también las siento y hacerle entender que él es el motivo. No quiero un maniquí, frío y orgulloso, quiero un hombre sí, pero que conmigo saque su niño interno, sin miedo a hacer el ridículo, risueño, alocado, emocionante, adictivo... Quiero que sea un ser humano, con sentimientos, con sueños e ilusiones, quiero que me diga cuánto me quiere. Quiero contemplarle cada mañana, memorizando sus rasgos, desbocando mi corazón, haciéndolo revivir, creando nuevas esperanzas... Quiero que sea mi razón de vivir.
Sinceramente, creo que encontré a ese hombre...
Necesito un hombre. Un hombre... alto, de hombros anchos, fuerte, seguro, con sus mil defectos y pocas virtudes. Un hombre. No pido que sea guapo ni que tenga el mejor cuerpo del mundo, sólo que con un abrazo concentre mi mundo en ese espacio inexistente que queda en cada abrazo, un hombre en todos los sentidos y con todas sus letras. Que reconozca que tenga miedo de perderme, que me diga que me echa de menos aunque sólo hayan pasado cinco minutos desde que me he ido, que me de un beso cada vez que le apetezca, que no tenga miedo de decirme TE QUIERO entre caricia y caricia, que sepa lo que quiere, que me saque mil sonrisas y sepa diferenciar cada una, que vea mis defectos como virtudes. Quiero un hombre que no tenga miedo a la palabra siempre ni nunca, que aborrezca las mentiras y los adiós, quiero que prefiera un simple "hasta luego mi amor". Quiero alguien que me regale el mundo; su mundo, que me regale su vida, quiero ser el motivo de su felicidad, producir un brillo inexplicable en su mirada, enseñarle mil sensaciones, explicarle que eso que siente son mariposas y que cuando me mire extrañado contarle que yo también las siento y hacerle entender que él es el motivo. No quiero un maniquí, frío y orgulloso, quiero un hombre sí, pero que conmigo saque su niño interno, sin miedo a hacer el ridículo, risueño, alocado, emocionante, adictivo... Quiero que sea un ser humano, con sentimientos, con sueños e ilusiones, quiero que me diga cuánto me quiere. Quiero contemplarle cada mañana, memorizando sus rasgos, desbocando mi corazón, haciéndolo revivir, creando nuevas esperanzas... Quiero que sea mi razón de vivir.
Sinceramente, creo que encontré a ese hombre...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)