8 de agosto de 2018

Quizás

Te has ido. Otra vez, y quizás esta no sea diferente o sea la definitiva. Quizás esta vez no sea ese infierno que te hace odiarme y desaparecer. Quizás esta vez te hayas cansado de este cuerpo en ruinas con tantos puentes a punto de desplomarse.

Me gusta la palabra quizás, me recuerda a ti. Es tan inexacta, indecisa, contundente y complicada.

Siempre que intento liberar un poco la presión, acabo desvariando y me rompo un poco más. Me vuelves loca. Loca de esas que lo dejarían todo por ti y saldrían corriendo a buscarte. Loca por un cuerdo demasiado atado a una vida que no es la suya.

Me gusta cuando buscas paz en mi desastre, y acabas ordenando un poco mi vida.

Ojalá pudieras leerme. Ojalá supieras que escribo por ti, deberías saber cuánto me inspiras. Aunque a mí sólo me inspiran las cosas tristes. Tú me inspiras, ahora. Ahora que eres tan desastre como yo y que tus ruinas son hermanas de las mías.

Me gustaba cuando me abrazabas y el mundo no podía hacerme daño.

Ojalá pudiese salvarte de eso que llamas vida y que no te deja respirar. Pero no puedo. Te espero, lo sabes. Espero que esta vez sea como siempre y vuelvas, y sea tan diferente a las otras porque te quedes.

Me gustarían tantas cosas contigo, que si las digo en alto quizás no se cumplan nunca.



1 de agosto de 2018

Huracán

Cómo explicarte este huracán de sentimientos. Cómo explicarte que cuando ríes todo vuelve. Vuelven los días en el campo, las fotos que odio y que tú adoras. Cómo explicarte que te necesito. Otra vez. Te necesito aunque te olvidé hace tiempo. Pero ahora no. Te he recordado. Y necesito ese empuje, necesito ese huracán que llevas dentro. Llegas, revuelves y te vas. Y yo queriendo que te quedes. 
No sabes leerme entre líneas, y yo no sé hacer señales de humo. Pero, ¿cómo hacemos? Te digo que eres un desastre. Eres esa habitación llena de ropa por todos lados, libros a medio leer y un diario roto lleno de mis depresiones con tu nombre. 
Te odio. Juro que te odio. Y lo sabes, y te encanta. Te encanta saber que alteras mi pulso, que contigo no hay tranquilidad y que lo único que podemos tener entre tú y yo es un jodido tsunami de emociones. 
Me gusta cuando me haces reír, cuando me haces el amor, cuando me odias, cuando me desordenas la vida, cuando te odio, cuando tu única respuesta es un "no sé".
¿Me quieres? No sé.
¿Te quedas? No sé. 
Ninguno de los dos sabemos nada. Lo único que queda claro, es que no puedes estar lejos de esta órbita que he creado con tus recuerdos a mi alrededor.