14 de diciembre de 2011

Quiéreme. Necesito que me quieras. Dime cuánto, pero sólo a ratos. Abrázame cuando tenga frío o invéntate una mala escusa que me haga sonreír, para acabar resignandome al hecho de que te necesito. Bésame sin descanso, no dejes tiempo para que el aire nos corte. No necesito respirar, puedo vivir de tus besos perfectamente. Ámame. Ámame de todas las maneras que conozcas, descubramos mil razones para que no acabe. Caliéntame los pies bajo las sábanas en las noches frías, abrázame cuando me gire en la cama, bésame hasta llegar a lo más desconocido de mi alma, hazme descubrir lugares sin salir de tus brazos, píntame un millón de estrellas en el techo de la habitación, hazme reír a veces y desquiciame el resto de momentos. Te quiero, ¿no lo sabes? Te lo afirmo. Que no acabe, por favor que no acabe nunca...

12 de diciembre de 2011

Me siento tan vacía, no sabría cómo explicarlo de otra manera. Siento que no llego a querer con toda la intensidad con la que mi corazón puede, siento cómo algo en mí intenta renacer pero no termina de hacerlo. Pero, ¿qué digo? Mi corazón ya no es capaz de sentir, ni siquiera sé si aún está. Todo está tan silencioso en mí. Me quedo callada, intento escucharle. No me dice nada, no me responde, no me ayuda. ¡Ayúdame! Por favor, ayúdame. Dime que tú no me abandonaste. ¿Te fuiste con él? Puede ser, no me sorprendería. Se convirtió en toda mi vida, juró que nunca se iría y ya no está. No está... No queda vida, no hay amor, no hay furia... No queda nada. Arrasó con todo. 
Dicen que un corazón muere no cuando se para, si no cuando sus latidos ya no tienen sentido. Sinceramente, yo no creo eso. Yo creo que un corazón muere cuando el amor de su vida lo martiriza, lo pisotea y juega con él a su gusto. Todo empieza siendo un asilo mental y nunca; repito nunca, acaba...

5 de diciembre de 2011

¡Le quiero!

No quiero un ligue de fin de semana. Quiero alguien con quien compartir mis penas, alguien que me escuche y a quien escuchar, alguien que me seque las lágrimas con besos y que sane mis heridas con caricias, alguien con quien despertar y que quiera ver mi mala cara todos los días, que me haga el desayuno y me saque de la cama con su voz. 
Necesito un hombre. Un hombre... alto, de hombros anchos, fuerte, seguro, con sus mil defectos y pocas virtudes. Un hombre. No pido que sea guapo ni que tenga el mejor cuerpo del mundo, sólo que con un abrazo concentre mi mundo en ese espacio inexistente que queda en cada abrazo, un hombre en todos los sentidos y con todas sus letras. Que reconozca que tenga miedo de perderme, que me diga que me echa de menos aunque sólo hayan pasado cinco minutos desde que me he ido, que me de un beso cada vez que le apetezca, que no tenga miedo de decirme TE QUIERO entre caricia y caricia, que sepa lo que quiere, que me saque mil sonrisas y sepa diferenciar cada una, que vea mis defectos como virtudes. Quiero un hombre que no tenga miedo a la palabra siempre ni nunca, que aborrezca las mentiras y los adiós, quiero que prefiera un simple "hasta luego mi amor". Quiero alguien que me regale el mundo; su mundo, que me regale su vida, quiero ser el motivo de su felicidad, producir un brillo inexplicable en su mirada, enseñarle mil sensaciones, explicarle que eso que siente son mariposas y que cuando me mire extrañado contarle que yo también las siento y hacerle entender que él es el motivo. No quiero un maniquí, frío y orgulloso, quiero un hombre sí, pero que conmigo saque su niño interno, sin miedo a hacer el ridículo, risueño, alocado, emocionante, adictivo... Quiero que sea un ser humano, con sentimientos, con sueños e ilusiones, quiero que me diga cuánto me quiere. Quiero contemplarle cada mañana, memorizando sus rasgos, desbocando mi corazón, haciéndolo revivir, creando nuevas esperanzas... Quiero que sea mi razón de vivir.  


Sinceramente, creo que encontré a ese hombre...





28 de noviembre de 2011

Odio las despedidas. Sí, las odio. Odio tener que dejarle marchar, saber que no le tendré al otro lado de la almohada, que no será lo último que vea antes de dormir ni lo primero al levantarme. Sé que cada día le veo, pero me cuesta tanto separarme de él. Le necesito. Necesito sus abrazos, sus besos, sus manos a todas horas. Necesito decirle mil tonterías para escuchar su risa, mirarle fijamente a los ojos y que me diga que me quiere. Que me quiere... Sí, me quiere. ¿Me quiere? ¿De verdad? Sí, no sé ni porque dudo. Me lo ha demostrado, y cuando dice que me quiere sé que es de verdad. Es de esos "te quiero" que engloban mil acciones pasadas, sólo para que ese "te quiero" tenga algo de sentido en sus labios. Y me encanta escucharlo, me encanta que me mire esperando que le diga cuantísimo siento por él, jugar con las palabras en mi boca, jugar al suspense y soltarlo todo de golpe. Ver el amor abrasando sus pupilas, quemando su garganta, deseando devorarme. Le quiero, le quiero muchísimo. Se ha convertido en el centro de mi vida, en el centro de mi universo. 
Me encanta saber que siempre estará ahí, me encanta las cosas que dice, todo lo que hace por mí. No sabría como describirle. Es, simplemente... no sé. ¿Perfecto?


Sólo sé que es eso que llaman amor. Y me encanta...



Quién hubiera podido afirmar que él sería para mi. Él; tan perfecto, para mi; tan... imperfecta. Algo surrealista, fuera de mi alcance. 
Quién hubiera podido afirmar que él conseguiría recuperar todo lo que un día perdí, lo que un día juré que no volvería a repetir. Ha conseguido devolver el amor a mi vida, la confianza, ha conseguido que vuelva a ser esa niña loca a la que no le da miedo jugar al amor. Ha quemado todos mis miedos, ha borrado mi pasado, se ha convertido en mi vida. Siempre intenta comprenderme, no quiere cambiarme, me acepta tal y como soy. Me quiere, me quiere de verdad.  

23 de noviembre de 2011

Él sabe cómo soy. Sí, lo sabe muy bien. Y sé que por eso me quiere. Sabe que soy infantil, explosiva, picante, ácida, sosa, dulce. Sabe lo cabezona que soy, lo rebelde e inconsecuente de mi cuerpo, diferente, llamémoslo especial. Sabe que soy risueña, pesada, bipolar, miedica, incluso a veces tonta. Sabe que me encantan esas gominolas en forma de fresa con mucho azúcar, pero que sólo las comparto con él. Sólo con él. Sabe que soy celosa y egoísta, que le quiero sólo para mi, que no soporto que esté lejos de mi. Le quiero a él. Quiero que siga quitándome el sueño todas las noches, que sienta frío cuando no me abraza, quiero que me diga mil te quiero sin palabras, que el roce de su piel con la mía arrase con todo. Quiero saber que su cuerpo es mío. Quiero un mundo con él. 


Pero también sé que me quiere, que sólo tiene ojos para mi, que le encanta que le dé besos y que le diga todo lo que siento, le encantan mis defectos, mis miedos y mis historias de princesas y sapos, sé que soy esa que le trae de cabeza, la que consigue enfadarlo y sí; lo reconozco, me encanta cuando se enfada y no me deja que le bese, me encantan todos esos defectos que él no soporta. Sinceramente, me encanta todo y aunque nada tiene sentido para el resto del mundo, ¿qué mas da? Sólo me importa él.



22 de noviembre de 2011

27 vestidos

"Toda mi vida he esperado conocer a mi hombre ideal, y entonces apareciste tú... no te pareces en nada al hombre que había imaginado. Eres dulce, extravagante, bueno, pero lo cierto es que estar contigo es lo mejor que me ha pasado nunca, y creo que es muy posible que me haya enamorado de ti"

20 de noviembre de 2011

Sentir el calor de la mañana pegando en mi cara, abrir poco a poco los ojos y verte a ti, compartiendo almohada. Peleándome con tu cuerpo por la sábana, encogiéndome para sentir más fuerte el peso de tu abrazo. Sonreír, y que sin abrir los ojos me devuelvas el gesto. Y es que no pido nada especial de ti, sólo un poco de amor a medianoche y una tirita para sanar mis heridas. Que seas mi héroe y me rescates de la vida cuando ya no pueda más. Y que me hagas tostadas para desayunar. Ni siquiera hace falta que me las traigas a la cama, iré yo a la cocina, a verte de espaldas y contonear tu cuerpo con mi mirada lasciva. Meter mis manos entre tus pantalones, dejar que las tostadas caigan al suelo y llevarte de nuevo a una guerra con mi cuerpo.
+ Le encontré, te juro que lo encontré.
- ¿Qué encontraste?
+ Mi medio limón.
- ¿De verdad? ¿Cómo lo sabes?
+ Porque no tengo miedo de sincerarme con él, sé que puedo contar con él, sé que me escuchará, que aunque no sepa que decirme me responderá con un beso. Consigue alegrar mis días, me acepta como soy, le encantan mis imperfecciones, no quiere que cambie, me gusta estar con él, necesito estar con él. Le quiero...

19 de noviembre de 2011

Puede que este sea el fin de mi blog. Ya no tengo ese dolor acumulado, ya no tengo inspiración, encontré a alguien que me alivia y me calma, encontré mi cura. Él ya desapareció de mi vida y de mis recuerdos. Ya no pienso en él y si por algún casual lo hago no siento nada. 
Supongo que lo único que me queda pendiente es pedirle perdón, ni siquiera quiero saber su respuesta. Pedirle perdón por si le hecho alguna vez daño, por todo lo que le he hecho pasar, por no haber sabido valorar todo lo que hizo por mí. Contarle que cuando le perdí supe todo lo que él se esforzó por mi. Me tomaré mi tiempo para escoger las palabras adecuadas, para ser valiente,... Y darle las gracias por todo lo que me ha enseñado, por convertirme en quien ahora soy. 

16 de noviembre de 2011

-He destruido todo lo que he amado.
+Yo ya no te quiero,pero hace falta algo más que tú para destruirme.
-Tu mundo sería mas fácil si no vuelvo...
+Es cierto,pero no sería mi mundo si no estás.

15 de noviembre de 2011

Llevo tanto tiempo aguantando las lágrimas, aguantando tanto dentro que siento que en breve voy a explotar. ¡Quiero explotar! Quiero gritar cuantísimo odio todo esto, cuánto me cuesta seguir adelante, cuánto te necesito. No puedo. Siento que no puedo, necesito mirar a mi alrededor y encontrarte con la cara de enfado y tu mano extendida hacia mí. TE NECESITO. Necesito que alguien me escuche, que me eche la bronca por mis errores, que me dé una opinión sincera. Te necesito a ti. No tu amor, necesito tu amistad. Lo prometiste, fue lo que siempre hubo entre nosotros. Lo prometiste, ¿recuerdas? ¿o también te olvidaste? Lo prometiste, me fallaste, dijiste que siempre estarías ahí para levantarme. Y no estás... 

Vuelve y al menos inventa una despedida, finjamos que la tuvimos.

14 de noviembre de 2011


Reglas

1. Agradecer a la persona que te dio el premio:
¡Muchísimas gracias a http://sentimientosamedianoche.blogspot.com/ y a http://sentimientos-de-la-adolescencia.blogspot.com/ por darme ese premio, muchos besos!


2. Darle el premio a 6 personas más:
Primero a http://sentimientos-de-la-adolescencia.blogspot.com/ por expresar con tanta intensidad sus emociones y sentimientos y conseguir transmitir todo lo que él siente.
http://tequiero-17.blogspot.com/ por amiga, hermana, y además por cada empeño que le ha puesto en cada entrada y en expresar con todo ardor y dulzura sus sentimientos.
http://sentimientosamedianoche.blogspot.com/ por verme reflejada en muchas de sus entradas y conseguir hacerme llorar y sentir como nunca.
http://carlotabreaktherules.blogspot.com/ por su originalidad y sentimiento en cada palabra, además de que sus fotografías son maravillosas.
http://sendadelnahuel.blogspot.com/, su blog me deja sin palabras.
Y a http://diariodenuestrospensamientos.blogspot.com/ por encantarme cada una de las entradas que ha publicado.

3. Di 4 cosas que te gusten y otras 4 que no:
Me gusta:
-Cantar
-Escribir
-Reír
- Estar con él
No me gusta:
-Que me levanten por las mañanas
-Que me toquen la cara
-Que me traten como a una niña pequeña
-Que vuelva el pasado sin avisar

4.Pon 10 deseos que quieres que se cumplan:
Además de deseos, son secretos.
- ¿Por qué él?


+ Por cómo hace que me olvide de todo, por cada pequeño detalle que tiene, por cada sonrisa que me roba , por cómo se pone rojo cada vez que le beso, por todos esos días en los que se queja del frío o de que está cansado y tiene sueño, por cómo me aparta la mirada cuando le miro fijamente, por su risa y esas arruguitas alrededor de sus ojos cuando sonríe, por cada vez que me sorprende yendo a donde no le espero ver, por el color de sus ojos y el brillo que sale cuando estamos juntos, por cada abrazo, beso, palabra y sentimiento, por el roce de su mano con la mía, por esa sonrisa sincera que pinta su cara cuando hago alguna locura, por la atracción que siento cuando noto que está a menos de diez centímetros de mí, por lo sorprendido que se queda cuando ve de lo que soy capaz por él, porque me escucha y me entiende, porque me echa de menos, porque me adora, por todas esas ganas de querer que tanto tiempo llevan guardadas, olvidadas y que él ha conseguido reavivar. Porque es él.

13 de noviembre de 2011

+ Sabes... una vez alguien le contó que yo ya había encontrado a otra persona, que ya no le quería. Y él preguntó si con esa persona me brillaban los ojos como con él. Me dio mucho en que pensar...
- ¿Qué pensaste? 
+ Me dí cuenta de que no. Ese brillo estaba en mis ojos por él. Y ahora he vuelto a pensar en eso, y me doy cuenta de que aunque haya encontrado a otro y esta vez sea de verdad, no me brillan los ojos. Sonrío, como cuando sonreía con él, pero no brillan. Y lo confirmé. Ese brillo era por él.
- ¿Por qué por él? 
+ Por ser como era, por lo especial que era para mi. Por lo que conseguía conmigo, por todo lo que hizo por mí. 
- Él no se merece que tú estés así por él. ¿De qué te vale que intentara arreglar las cosas si antes había intentado hacerte daño?
+ Lo sé, pero le quería. Le hubiera perdonado cualquier cosa. 
- Y si él volviese ¿le perdonarías? Ten en cuenta todo lo que has pasado este último mes...
+ No lo sé. Pero le quiero, y seguramente le perdonaría, puede que no volviese a ser como antes y que siguiera con mi vida, pero le perdonaría y le pediría perdón. Aunque sólo volviese para hablar un momento conmigo. Con eso ya me podría ir tranquila...


Ya no miro en el calendario buscando cuanto queda para esa fecha, ya no cuento los meses, ni recuerdo ese primer día, ya no recuerdo como eran tus ojos, ni tu cuerpo. Estoy siguiendo adelante, ¿lo dudabas? Yo sí, jamás me vi capaz de seguir sin ti. Y aunque pueda, me cuesta. Me cuesta llevar tantos recuerdos acuestas, llevarte a ti. 


Sacaste mis peores monstruos internos, me hiciste dudar de mi... No tengo palabras para describir lo mal que me siento por dentro, tal vez sólo me salgan esas cosas cuando hablo contigo. Te necesito; pero no a ti, sino a la persona que creí ciegamente que eras. Te necesito; pero no por ti, sino por lo que soy cuando tú estás cerca. Te juro que el amor me gana, pero el odio me consume. Tal vez fuera el destino, o nosotros mismos los que lo pusimos imposible.


Albergo esperanza, contra toda lógica, contra toda experiencia. Y me pregunto si tu recuerdo es algo mío, algo que tengo o algo tuyo que he perdido. 


Adorable como un sueño, atroz como un demonio. Me consumí en su infierno, escapé. Me volví cobarde, no acepto que aún te quiero, huyo de mi misma, me escondo tras una gran sonrisa, rehuyo mi reflejo por miedo a reproches... Puede que él llegue a conseguir que te borre de mi mente, que te borre de mi corazón es otra cosa. Puede que sí, puede que sea eso que llaman amor. Pero tengo miedo, lo confieso. Tengo miedo de ser un juego, de volver a chocar contra otro muro, tengo miedo de caer y no tenerte ahí para levantarme. 


Última línea juntos. Verso acabado. Punto...



- ¿Por qué lo pones todo siempre cuesta arriba?
+ ¿Quién dijo que tuviera la opción de hacerlo más fácil?



8 de noviembre de 2011

Será esa duda por ver quien da primero un beso, la emoción de verle y que en cada mirada haya un sentimiento, el deseo por su cuerpo, la adrenalina al saber que contigo me arriesgo a volver a caer. Será su forma de reír, cómo cierra los ojos, el efecto de su voz sobre mi cuerpo, el calor de sus manos sujetando las mías. Me encanta cuando me besa y juega con la lengua buscando lugares remotos, como me hace entrar en una burbuja donde el mundo no existe, sólo él y yo. No sé qué puede ser, no quiero saberlo, no me hace falta sólo necesito que eso nunca muera y que tú nunca te vayas, quédate. Quiéreme...
Era un pez pequeño en un pequeño lago, pero eso era el océano y él era un gran pez; un "tiburón", de esos que no se dejan atrapar fácilmente, de esos que rechazan anzuelos de cien pavos sin esfuerzo, tal vez por eso era tan grande. 


Quizás deba regresar a mi charca, a mi humilde lago y buscar ese tiburoncito a mi medida. 
¿Nunca te has planteado cuánto valías para él? ¿Por qué fue tan fácil que se olvidara, que se desprendiera de todo? Siempre lo pienso, pero después de eso llega la pregunta que tanto miedo me da... ¿Recobrará la otra parte el sentido común y me pedirá que vuelva? ¿O tal vez fue por eso por lo que él se fue?
Aquella noche descubrí que hasta el ser más frío e inmutable que pueda haber tiene un corazón, sólo hay que saber conmoverlo, hacerle sentir. Descubrí que si ese corazón no era como el resto es porque un día, hace mucho tiempo fue más sensible y amado que ningún otro, pero como muchos no saben y acaban descubriendo de forma dolorosa.... el amor concede a los demás el poder para destruirte.
"Dicen que cuando conoces al amor de tu vida el tiempo se para, y es verdad. Lo que no dicen es que cuando vuelve a ponerse en marcha se mueve aún más rápido para recuperar lo perdido."
"Ella se pinta el rostro para ocultar quien es, sus ojos son como el agua profunda, el deseo no existe para ella, el sentimiento no existe para ella.

Ella es una artista del mundo etéreo; ella baila, canta, te entretiene todo lo que quieras. Lo demás son sombras, los demás es secreto."
En este momento hay aproximadamente 6.470.818.671 personas en el mundo. Algunas están corriendo asustadas, algunas vuelven a casa a ver la tele después de un duro día de trabajo, algunas cuentan mentiras para terminar el día, otras hacen el amor alocadamente como si fuera el último momento juntos, otros simplemente se besan, se abrazan, se sienten, se quieren.

Otras están ahora afrontando la verdad, algunos hombres malvados están en guerra con los buenos, y algunos buenos están luchando contra el mal. 6.000.000.000 de personas, ¡6.000.000.000 de almas! y a veces sólo necesitas a una.

7 de noviembre de 2011


No lo sabes. Me levanto todos los días con las mismas ganas de abrazarte, de besarte, de ir a buscarte y pedirte mil perdones. ¿Qué tienes? Que me hace dejar de pensar, no me deja respirar, se apodera de mi y me hace caer en la locura.

Nunca tenía nada claro contigo, siempre estaba insegura, pero si de algo estaba segura es de lo que sentía, pero ya es demasiado tarde, te digo que te quería, te digo que cada mirada era un "te quiero" y cada sonrisa era un "aún no te tengo". Y te has escapado, todo se hace difícil... casi imposible.
Esto lo escribo por mi, no por ti, no intento contarte nada... No sé, he querido de muchas maneras, pero así jamás. Sé que haga una cosa o la otra, va a estar mal, o no del todo bien. Pero es que tú... parece que todo lo que haces lo haces bien, que siempre sabes que va a ser lo mejor, que la cabeza y el corazón siempre te piden lo mismo. Pero por mucho que tú quieras o que yo quiera, no deja de ser una locura, y hasta ahora la aguanto, de rodillas ya casi.. estamos condicionados por todo, y aunque me joda no siempre lo que se quiere es lo mejor.



"Puedo ser la más ingenua, incluso la más tonta, puedo aceptar que muchas veces peco de idiota, y que todo lo que me decían era verdad, pude equivocarme conscientemente y cómo duele saber que no sirvió de nada, como me encantaría poder ser yo quien me lo arrancara del pecho, quien lo sacara a patadas de mi cabeza, quien borrara su recuerdo para siempre, como me gustaría ser yo y no el destino quien colgara cuadros con otra fotografía que no sea la suya, quien destruyera los muebles que tocó, y ordenar todo, tal y como estaba antes de que llegara él a descolocarlo. Odio su risa, sus palabras, sus gestos, odio que me hable como si nada, que reconozca sus errores, odio quererlo más cada vez que me falla."


+¿Te he dicho alguna vez que te quiero?
-No.
+Te quiero.
-¿Todavía?
+Siempre.



"¿Has amado alguna vez a alguien hasta llegar a sentir que ya no existes?, ¿hasta el punto en el que ya no te importa lo que pase?, ¿hasta el punto en el que estar con él ya es suficiente, cuando te mira y tu corazón se detiene por un instante?. Yo sí.."



"¿Sabes lo que te pasa? No tienes valor, tienes miedo, miedo de enfrentarte contigo mismo y decir: está bien, la vida es una realidad, las personas se pertenecen las unas a las otras porque es la única forma de conseguir la verdadera felicidad. Tú te consideras un espíritu libre, un ser salvaje y te asusta la idea de que alguien pueda meterte en una jaula. Bueno amor, ya estás en una jaula, tú mismo la has construido y en ella seguirás vayas a donde vayas, porque no importa donde huyas, siempre acabarás tropezando contigo mismo."

"Si pudieras volver atrás y cambiar solo una cosa de tu vida ¿Lo harías? y si así fuera, ¿Ese cambio de tu vida sería mejor? o ese cambio terminaría rompiendote el corazón o rompiendole el corazón a otro. ¿Elegirías un camino completamente diferente? o solo cambiarías una cosa, un solo momento, un momento que solo quisiste recuperar."

6 de noviembre de 2011



El amor mueve el mundo. Si eso es verdad, el mundo gira un poco más rápido por el amor de esa persona. Por él...




- ¿Quién querría soñar diez años?
+ Depende del sueño... En mi sueño, seguimos juntos.



"Volvió a preguntarse cómo sería tocarle la piel, poner su cuerpo contra el de ella. Las eternas cuestiones, siempre las mismas. Las malditas viejas sensaciones, luchando por subir a la superficie. Las esquivó, las aplastó, encendió un Camel y suspiró".

Nunca hablamos de lo ocurrido, por lo menos entre nosotros, nos da miedo supongo recordar su nombre o lo que hizo porque eso le serviría para introducirse en nuestros sueños; en cuanto a mí, ya casi no sueño con él, se que las cosas no volverán a ser como antes de que él apareciera, pero no importa. Porque si una persona se aferra a su pasado muere un poco cada día y yo sé que soy de las que prefieren vivir, pero no puedo. Le quiero.



Cuantísimas veces me han dicho que no me preocupe, que el tiempo me curará de su herida. "El tiempo todo lo cura", malditos ingenuos. No se dan cuenta de que no es así, con el tiempo, en realidad, todo duele más.

Con esa canción nueva de fondo; muy bonita por cierto, me recuerda a ÉL, me hace entender como se sentía al no poder corresponderme, echada en la cama, con un dolor profundo en el pecho, son... punzadas en el corazón, como si quisiera salir para no sufrir más, busco algo que hacer hasta que lleguen las cinco para empezar a prepararme, he quedado con él. Con el otro él, mi verdadero él, es... ÉL. Sí, ese ÉL que cada noche me quita el sueño, que cada día me roba los pensamientos, ese que extraño a cada rato. He encontrado a otro, pero aunque se parecen no es igual. No tiene ese punto mágico que tenía ÉL, ese punto que me atraía como un imán, ese punto que lo hacía tan especial para mi. 


¿Y si sólo estoy con él porque se parece a mi ÉL? ¿Y si sólo estoy buscando un sustituto para mitigar el dolor? Un momento, ¿mi ÉL? Pobre ilusa, nunca fue mio.


 No quiero jugar con nadie, pero hay días en los que me roba la atención con cada detalle y otros en los que no me acuerdo ni de su nombre. Tengo miedo de no poder reconstruir lo que ÉL rompió, de que haya destruido mi vida por completo, de no poder encontrar a nadie lo suficientemente bueno porque ÉL puso el nivel muy alto. Puede que hubiera un momento en el que sintiese algo por mi, o simplemente lo creyera. Pero sé que el resto del tiempo fue todo culpabilidad. Y ahora le doy igual, no le importo nada, supongo que yo le libré de su carga y me alegro, pero me mata el no poder recibir su consuelo. Si tan sólo pudiera saber que ÉL me escuchará no pediría ni su perdón, sólo que me escuchase. O simplemente verle de nuevo, cara a cara, memorizar cada centímetro de su cuerpo.


Te quiero, ¿lo entiendes? Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero. Podría repetirlo hasta que mis labios se sequen y las palabras dejen de tener sentido. Podría escribírtelo en francés o en chino, al revés, con letras rojas o con tinta invisible. Podría tatuármelo en la frente, para que lo vieras cada vez que me miraras. Podría hacer que un avión lo escribiese en el cielo, como en las películas, o que apareciese en el marcador, en el medio de un partido. Pero no me gustan los aviones ni los partidos, ni se hablar chino ni francés, me dan miedo las agujas y nunca supe encontrar tinta invisible. Solo me queda decírtelo.

No pienses en mis lágrimas cuando la beses, ni en las eses que acabé haciendo por cada punzada que me has dado, no tengas remordimientos por mi que ya sé matarme yo sola, cuando no puedas dormir recuerda que yo tampoco lo hago desde que te fuiste. Busco tu reflejo en los cristales rotos de cada botella que he roto por no poder verme reflejada en tus ojos. 

No seremos esa pareja feliz de cuentos de hadas, no serás mi príncipe ni yo tu princesa encantada. Créeme cuando digo que mientras duró fue todo mágico, aunque hoy el orgullo sólo produce rencor. Me sumerjo en mi mundo negro, no se escucha nada, no siento nada. No preguntaré por que te fuiste, lo imagino, tal vez falle, pero esta noche ni el mejor chiste podría hacerme sonreír. 

Piensas que encontré a otro, pero no exagero cuando digo que sólo me hace recordar lo bonito de esa historia que parecía no tener final. Amor, odio, rencor, dolor... hubo de todo, pero me encantaba. Tengo miedo de cómo nos miraremos cuando sea imposible rehuir nuestras miradas.

Sé que recuerdas cada palabra, cada sentimiento, cada charla. Me da igual que quieras aparentar que todo te da igual, sé que hay momentos en los que una simple frase, una simple mirada te recuerda a mi. Lo sé, no te engañes, no quiero sentir que amo con locura a un cualquiera. No disimulo el llanto al pasar por esos lugares. Hay cosas que nunca llegan, como el olvido, como el amor eterno, como tu amor.

He creado mi propio invierno que ha congelado tus palabras, no te volveré a besar pero lo harán otras peores. Hoy la inmensidad se reduce al vacío que has dejado, a la pena que cargo por no tenerte aquí a mi lado. Yo que aspiraba a ser tu mujer imperfecta y hoy sólo soy una niña llorando en su cama llena de recuerdos. Mi vida se apaga olvidando que aún inconscientemente, quiero verte.

4 de noviembre de 2011



Tal vez, algún día deje de extrañarte cada noche y de vez en cuando me acostumbre a perderte. Puede que mi ausencia y mi dolor no taladre tu conciencia y que sólo fuera una ilusión lo que pensaba o puede que mi voz te rescate de la duda y vuelva a deslizar mi alma por tu cuerpo desnudo.


Puede que encuentres a alguien mejor que yo, pero será imposible que como yo llegue a sentirte. No siempre soy soportable, tú bien lo sabes. Pero cada uno de mis fantasías te enseñó algo nuevo. De forma inigualable por no ser otro más, me alborotaste como un terrible huracán. Oye mis latidos desatados cuando te cuesta entenderme, sólo te pedía amor cuando más me odiaras, era cuando más lo necesitaba. Puede que yo ahora forme sólo parte de tu pasado y sea una ilusa luchando en una guerra perdida, o un pasatiempo de acuerdo con tu necesidad. Puede que tu camino fuera mi destino o un espejismo que debía esquivar.


Supongo que sin cambios nunca te borraré de mi alma, espero que no me sorprenda si luego tu herida no se cierra. Lo intentaré hasta el final, supongo que lo que pudo ser y no fue te perseguirá y a mi me martirizará. Puede que sólo haya sido otra etapa para ti o que se lastime por mi el corazón que nunca supe abrir. Quizás veas lo estúpido de seguir queriéndote, de seguir llorando por el corazón que no se afloja. Puede que deje de mirar los mensajes esperando ingenua que tú me quieras buscar. Cansada de esto, puede que para ti esté muerta, pero no vendas mis recuerdos a la primera. Porque tú siempre serás mi primero.


Puede que tu corazón siga helado y mi abandono no lo consiga derretir. Sé que teniéndolo poco claro cortaste por lo insano con quien más te ha amado. No soy la culpable de tus monstruos internos, de que me cambies por el miedo y luego vayamos los dos arrepentidos por provocar nuestra propia enfermedad. Puede que no lo entendieras y me expulsases de tu día a día, viendo en cada cara la mía, al igual que yo. Quien sabe... 


No quiero sentirme tonta si no consigo acercarte, tu paciencia explota si te mezclas con mi absurdo. Tal vez descubras que no era nuestro momento. Debimos tragarnos las palabras, los sentimientos, escupirlos al viento y seguro que volverían, pidiendo explicaciones porque el olvido no es una opción. Puede que no regreses ya más, nunca más te buscaré, aunque seas mi única cura, no lo haré. Quizás pintando eses acabe explorando tu calle, puede que vengas a buscarme cuando menos lo espere y siga viéndote igual de excitante que siempre.


Puede que me muera y te arrepientas o siga viviendo y en la distancia te sienta tan cerca, quizás ya no seas el de siempre, puede que me sorprendas cuando ya te dé por perdido. Sólo sé que no te olvido.


Cuando me dabas besos y desconocía la magnitud de mi felicidad, flotaba contigo. Me miraste como nadie nunca me ha mirado, tengo tus ojos clavados en mi mente, tus aires de invencible, tu bienvenida en mis días grises, mis ganas de verte... Ojalá te hubiera conocido en otra época, la magia de tu ser desconocido para cualquiera me hechizó de por vida. Quisiera cogerte de la mano, olvidar todo lo malo, perdonar mis errores por siempre, devolverle los golpes a quienes nos quisieron separar, hacerte sonreír y volver a ser extrañada por tus ojos, pero a un paso del vacío estoy. 

Extraño nuestras charlas intermitentes e infinitas, seguir viéndote aunque no estuvieras. El más bello del mundo... Recuerdo cuando hicimos el amor, quedándonos dormidos, acurrucados y rebosantes de paz, con el mejor despertar imaginado, viendo tus tiernos rasgos, recitando lo que momentos antes habíamos gritado. El mejor poema jamás escuchado. ¿Puedes acordarte de cuando al tocarnos sentíamos vértigo? ¿Cuando el amor que nos dábamos lo eclipsaba todo? Yo sí puedo.
Y es en estos días de lluvia cuando más tiempo tengo para pensar en ti. No encuentro con que ocupar tanto tiempo, y cada gota me trae un recuerdo, que como latigazos me hunden. No consigo levantar cabeza, me cuesta. No puedo, lo intento pero no lo consigo. Ayúdame. ¿Recuerdas? Un día me prometiste que siempre estarías ahí, y no estás. Mentiste. Mentiste...


Ya no quema, recuerdos que se los lleva el tiempo para acabar volviendo sin aviso. Maldito destino. Mil preguntas sin respuestas, un sentimiento descontrolado, un amor donde sólo juega un corazón. Si él no es para mí, ¿por qué le conocí? Si desde un principio sabías que esto pasaría porque dejaste que todo llegase tan lejos.  Por qué dejaste que dependiera de ti, por qué dejaste que te llegara a convertir en mi mundo, en mi vida. Te quiero, pero ninguna prueba llegó a constituir una certeza para ti. Ni mil defectos llegaron a crear una duda sobre cuanto te quería. No quiero necesitarte, porque no puedo tenerte. Demasiado tarde...


Todos nos volvemos locos alguna vez, y tú eras mi locura. Mi dulce locura. Hay momentos en los que debería luchar, seguir sin descanso, y otros en los que debería aceptar mi derrota, momentos en los que sólo una loca, una ilusa seguiría adelante. Yo siempre fui una ilusa enamorada. 


Me gustaría que llegase ese momento en el que sólo fuésemos tú y yo, una chica delante de un chico pidiéndole  que la quiera, o que simplemente vuelva. Pasa el tiempo y ahí sigues igual que siempre... En mi mente, en mi corazón ocupando un hueco vacío, un hueco que tú llenaste. 


De nuevo recuerdo que mentiste. Esa promesa hecha, que aunque no la quisiera aceptar siempre la necesite. Y hoy te necesito a ti y no estás. 



1 de noviembre de 2011

Hoy ha sido uno de esos días en los que he sentido como el mundo se me venía encima, uno de esos días en los que las sábanas se hacen mi mayor protección, pero no me han protegido de mi mayor enemigo. Yo misma. 


Hoy pensé en ti como hacía tiempo que no pensaba, hoy te eché de menos como si fuera la primera vez, hoy sentí como caía al suelo y aún sigo sin levantarme. Te necesito. Hoy lloré como cuando te fuiste de mi lado. Hoy recordé ese te quiero, nuestro primer beso. Hoy recordé la forma en la que te fuiste de mi lado, hoy volví a sentir ese vacío. Todo el esfuerzo con el que me empeñé en conseguir apartarte de mi mente hoy fue en vano.  Hoy dormí con tu foto en mi almohada. 


Vuelve, por favor vuelve. No puedo, quiero pero no puedo no lo soporto. No soporto ver como sigues con tu vida y la mía pasa ante mis ojos sin poder hacer nada. Te necesito. Necesito verte una vez más, mirarte a los ojos, pedirte perdón, decirte cómo me sentí todo este tiempo. Quiero borrar el pasado, enmendar cada error.




Hoy volví a buscarte, hoy volví a pensarte, hoy volví a recordar que te quiero...



- ¿Le has olvidado?
+ Sí. No. No sé...
- Aclárate.
+ Sí, quiero olvidarle. No, aún no lo conseguí. No sé como hacerlo. Quiero olvidarle a él y a los buenos recuerdos, que son los que más duelen, acabar por no recordar su nombre, ni su risa, ni la forma de sus ojos ni lo suave de sus labios. Ya no siento esas mariposas golpeando en el estómago, pero sé que hasta que él no desaparezca por completo de mi vida no habrá posibilidad de que otro las produzca. Siento la necesidad de saber cómo está, de volver a hablar con él, de volverlo a ver. Echo de menos cuando la noche se nos hacía corta para hablar, cuando ninguno de los dos dejaba que se acabara la conversación. Sólo quedaba el cariño, no se le podía llamar amor. El amor suele ser mutuo, lo que teníamos nosotros era ese tipo de amistad en el que chica quiere a chico, pero chico no quiere a chica. Lo único que tengo claro es que sabré cuando llegue el momento en el que ya no sienta nada por él.
- ¿Crees que es tu primer amor?
+ Sí, se le puede llamar así. Es ese amor loco, doloroso, fuerte, joven, inconsciente,... Ese por el que al principio lloras desconsoladamente y piensas que jamás podrás levantar cabeza, ese que te hace sentir muerta por dentro, ese que te hace ir como un alma en pena a cada lado. Ese al que te acostumbras a vivir soportándolo a tus espaldas. Y sé que no lo voy a borrar de mi pasado, tampoco es que quiera. Pero también sé que aprenderé de él y por muy mal que haya acabado, me quedan los preciosos momentos que vivimos juntos y que muy pocos podrían llegar a vivir. 



31 de octubre de 2011

Quiero superar cada imposible, besarte a cada rato, provocar el silencio entre nosotros para poder mirarte y embarcarme en un sueño contigo. Ser el motivo de tu risa, provocarte mil sensaciones por minuto, decirte todo sin ninguna palabra. Quiero que borres de mi cada mal recuerdo, e incluso los buenos. No dejes nada, hazte un hueco en mi. Quiero que escribamos nuestra propia historia, sin ningún final, que formemos nuestros propios recuerdos juntos. Quiero que recojas cada pedazo de mi corazón y lo recompongas, despacito, con cuidado. 


Borra de mi los miedos, hazme saltar al vacío sin ningún temor. Bésame cada vez que te apetezca, seca mis lágrimas con tus labios, tranquiliza mi cuerpo con tus manos. No dejes lugar a la duda, ocupa tu tiempo en mi, cuéntame cada pensamiento, no dejes ni un secreto por desvelar. Sigue con esta historia, no la termines jamás.




- Espero que esto siga así.
+ Segurísimo. ¿Qué esperas de esto?
- Espero poder seguir viéndote, conocerte mejor, conseguir que confíes en mi y llegar a más. ¿Era eso lo que me preguntabas?
+ Si es lo que pensabas, sí.
- Y tú, ¿qué esperas?
+ Me gustaría poder seguir adelante con lo que fuera, pero tengo miedo.
- ¿Por qué?
+ Miedo de volver a fallar, de volver a sentir y que se quede en nada. No quiero volver a sufrir. 
- No tengas miedo, conmigo no sufrirás te lo aseguro. Me gustas y estoy seguro de que esto llegará lejos. Cuando hemos estado juntos me ha gustado, me he sentido bien, me gusta estar contigo. 
+ Pero no lo entiendo. ¿Cómo alguien como tú puede fijarse en alguien como yo?
- Explícame eso, por favor.
+ Tengo mil defectos y hay mil mujeres mucho más guapas que yo, y con tu forma de ser y tu cuerpo podrías estar con quien quisieras.
- ¿Por dónde empiezo? Eres guapa, buena persona, y me encantas. Tú y tus defectos. Además, yo también tengo defectos. He estado con mujeres muy guapas de esas con las que vacilas delante de los amigos pero ninguna como tú. De que me sirve un cuerpo si no me compensa la personalidad. Por muy guapas que fueran no eran ni la mitad de buenas que tú.
+ No sé que decir. 
- Sólo te he dicho lo que pienso...

30 de octubre de 2011

Eras ese sueño, mi sueño, mi gran imposible, mi gran amor. Al que cada noche intentaba llegar desesperadamente. Me sentía bien, me sentía... a gusto, protegida, querida, entusiasmada. Sentía que de verdad le importaba a alguien, eras mi droga. Tú conseguías sacar lo mejor de mi y aunque muchas veces reinara el odio entre nosotros, el amor prevalecía. Tú me sujetabas y aunque pareciera que estábamos cayendo al abismo me daba igual, porque tú estabas conmigo. Ya podía venir la peor de las tormentas, el mismisimo diablo si quería, que si tú estabas conmigo todo me daba igual. 


Pero los sueños sueños son, y al final se acaba despertando. En algunos sabes desde el principio que lo son, que son un simple sueño y los vives como tal, sin preocupaciones, sin temores; sabiendo que despertarás y tu vida seguirá adelante. Pero hay otros en los que cuando despiertas no sabes que hacer, has basado los últimos tiempos de tu vida en ese "sueño". Te quedas despierta, echada en la cama, mirando el techo, asimilando que cada momento, abrazo, caricia, beso ha sido producto de tu imaginación, intentando dormir de nuevo porque quieres volver a ese sueño, con él. Y al fin y al cabo, tarde o temprano uno acaba despertando.

28 de octubre de 2011



Puede que haya encontrado a otro que esté llenando el vacío que dejaste. Puede que surja de nuevo el amor en mi vida, le dejé la puerta abierta, ¿por qué no? No creas que es tu sustituto, él es diferente a su manera. Me encanta cuando me mira y el silencio es lo que nos llama a darnos un beso. Me encanta cuando ríe, cuando me gasta una broma y rompe a carcajadas porque me enfadé, me encanta cuando me dice lo perfectamente imperfecta que soy. 
Pero no es lo mismo. Tú no eras sólo un amor, eras mi consuelo. Secabas cada lágrima, escuchabas atento cada problema imposible, buscabas solución a la ecuación. Te quería, te juro que te quería como a nadie. Y ahora, no sé si te quiero. Digamos mejor que ya asumí que no volverás, que no estarás ahí. Aprendí a vivir sin ti. ¿Y sabes mi amor? Te quiero, pero le digo adiós a tu adiós.





Mentiste, te fuiste. Ya no estás.


- ¿En qué piensas?


+ En nada.

- ¿Nada? Si no pensaras en nada, no hubiésemos estado cinco minutos en silencio, yo mirándote y tú sin darte cuenta, pensativa con la mirada perdida.

+ ¿Por qué lo dices?

- Lo digo porque puedo ver a través de tus ojos, conozco tus miradas.

+ ¿Qué ves en ellos?

- Veo que hay algo que te preocupa y sé que es algo sobre nosotros. Tienes miedo de perderme, te dejas llevar por los celos y los malos pensamientos. Tienes mil dudas en tu interior y por mucho que buscas no encuentras respuesta alguna, estás ya desesperada. Siento que hay algo dentro de ti que no dejas salir. Te apetece gritar, escaparte a un lugar donde nadie te vea y gritar a los cuatro vientos todo lo que te desespera. Quieres llorar, limpiar todo tu interior del dolor que llevas dentro. Sé que parte de ese dolor lo produzco yo, y lo siento. Los demás no pueden verlo, pero yo sí. Yo sí veo en lo profundo de tu ser. Sé como te sientes y siento impotencia por no poder ayudarte.

+ ¿Qué ves…?

- Ahora mismo veo una persona que hasta hace poco se sentía vacía, puede que ahora te sientas mejor porque crees que encontraste al amor de tu vida pero no es así. Veo que esa persona crea una barrera ante los demás, pero cada día llora amargamente y aún así sigue adelante aunque tenga ganas de darlo todo por perdido, echarse en el suelo y dejar que pase el tiempo. Veo un sentimiento de culpa por preocupar a los demás, veo que necesita ayuda, me necesita, inconscientemente me pide ayuda y al darse cuenta, se siente mal por necesitarme. Pero lo que no sabe esa persona, es que por muy mal que estén las cosas yo estaré ahí, curando sus heridas, secando sus lágrimas, ofreciéndole un hombro para llorar, apoyándola cuando más la odie.

26 de octubre de 2011

Sí, tengo miedo. Miedo de volver a chocar contra un muro, de volver a caer con esa piedra, de no poder recomponer esta vez los pedazos. Miedo del amor. Ese gran desconocido en mi vida.


Quiero sentir unas mariposas nuevas, desechar las viejas. Sentir la tensión en el aire por ver quien roba el primer beso. Notar el vértigo al sentir el mínimo contacto, embarcarme en tus ojos y no cansarme jamás. Darte mil besos sin ningún porque, despertarme y que tú seas lo primero que vea, notar tu respiración en mi cuello, conseguir agitarte con cada caricia. Contar cada imperfección como la más maravillosa de tus virtudes. Compartir contigo cada sentimiento, sentir juntos cada temor. Desaparecer y que al volverme a ver salga tu sonrisa más sincera porque me echaste de menos. Recibir un abrazo sin aviso, preguntarte el porque y recibir como respuesta un beso. Sí, un beso.



24 de octubre de 2011

Puede que pienses que sólo es un bajón más, que en un momento se me pasará. Pero no, es todo lo que guardo dentro, es lo que maquillo con una sonrisa todo el día en la cara. Hasta que llega ese momento del día en el que no aguanto más y necesito explotar. Necesito contarle a alguien lo que siento, ese alguien eras tú. Sí, mi amor, tú. 


Y ahora que no estás lo escribo aquí, parece una entrada más, pero en cada párrafo hay un momento de vacío que siento desde que te fuiste. Y aunque me hago creer que ya pasé página siempre vuelve la razón a confesarme que te echa de menos y que te sigo queriendo. 
No hablaremos, no saldrá ni una palabra de nuestros labios. No habrá miradas. Sentiremos la desconocida incomodidad que jamás hubo por un silencio. Sentiré el odio y el amor no correspondido. Tú esquivarás cualquier petición, te taparás los oídos. Sé que no me querrás escuchar. 


¡Mírame! Dedícame un instante. No pido que me perdones ni que olvides, sólo que escuches. Necesito decirte todo lo que siento una última vez. Deja que me mienta pensando que aún te importo. 


Espera, no cerremos todavía las puertas. No corre prisa, dame un segundo. Deja que coja fuerzas para intentarlo una vez más. Dame un último aliento, una última mirada, un último pensamiento. Deja que en un último intento desesperado te explique cuanto te sigo extrañando.

23 de octubre de 2011

Recuerdo bien ese día. Sí, lo recuerdo muy bien. Abrazada a ti, comiéndote a besos, era el primer día que te tuve. Hubo un momento de silencio, yo estaba apoyada en tu hombro embriagándome con tu olor y algo me lo dijo. Algo me dijo que tú serías quien se alejaría, que te irías, que todo se perdería...

[...]...Seguiré buscando hasta encontrarte, es que te veo en todas partes. No sé si tú sientes lo mismo que yo. Detén el tiempo quiero soñarte, decirte que eres importante... [...]



El pasado quema. Duele recordar lo fácil que era entablar una conversación, sacarte una sonrisa, sorprenderte, decirte lo que pensaba y lo que sentía. Duelen los recuerdos. Duele simplemente recordar. Me llenabas tanto... Completabas esa parte de mí que era tan desconocida. Jamás pensé encontrar mi otra mitad, mi media naranja. En tu caso, mi medio limón. 


Todo era tan fácil... Entre risas y bromas siempre caía una expresión de cariño. Lo extraño tanto, te extraño tanto. Vuelve...


Me duele, de verdad que me duele el sentirme tan vacía por dentro. Extraño el sentir que te importo, que aunque no pueda haber nada entre nosotros siempre ibas a estar ahí, tu preocupación por como me pudiera sentir. Extraño lo complicado que eras. Extraño decirte que te echaré sal porque eres muy soso, decirnos que el que no arriesga no gana, decirte tonto. Extraño las indirectas. ¡Dios! Cuantísimo te necesito. 


Me quema seguir queriéndote como el primer día, necesitarte para seguir adelante, sentir que al mirar en tu lista de contactos me ves de pasada y por un segundo estoy en tu mente. Me quedé estancada en nuestro pasado, hoy en día sólo es mío. Ya no compartimos nada, tú lo borraste todo de tu corazón. Ese tan frío y tan duro. Sí, ese que un día llegué a conquistar. Ese que un día fue un poquito mío.


22 de octubre de 2011

¿Dónde estás? Ya no te veo, no te escucho, no siento tus palabras de aliento. Eras tú quien se suponía que debía estar ahí en lo bueno y en lo malo; de acuerdo, quedamos en que sólo en lo malo. Y aunque rechacé tu ofrecimiento por orgullo, me di cuenta de que sí te necesito. Necesito que me hagas ver mis fallos, que me hagas ser sensata, que me escuches y me seques las lágrimas, que hagas el tonto intentando hacerme reír, que me empujes hacia delante cuando salga corriendo para atrás. Te echo de menos. No puedo, me quedé estancada. No sigo adelante, pero tampoco hacia atrás. Me da miedo volver a recordarte, volver a sentir como sentía antes. Tengo miedo de quedarme aquí para siempre, tengo miedo de depender de ti para siempre.

20 de octubre de 2011

Y ya que no quieres dedicarme un segundo de atención plasmo aquí el lastre que llevo dentro. Lo intenté, los dos lo sabemos. Sé que tu orgullo es más fuerte, y puede que con el tiempo los motivos hayan ido aumentando, pero yo también soy persona y pasé por encima de todas las razones; que aunque no sean las mismas que las tuyas queman.


Puede que me equivoque o tal vez no, pero con el tiempo se suavizará la situación y querrás limpiar tu conciencia como siempre has estado haciendo, queriendo quedar libre de pecado y ya será tarde. Demasiado.


Y si por algún casual tu soberbia prevalece siéntete orgulloso de ti mismo, que a diferencia de ti yo estaré sin remordimientos.


Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio. Ni contigo porque me matas, ni sin ti porque me muero.

19 de octubre de 2011

Llegué a ese extremo de poder decir sin dudar que si él saltaba, yo saltaba con él. Si él reía, yo era feliz por el simple sonido de su risa. Si él estaba triste me podría haber convertido en el mejor bufón de su Corte. Hubiera soportado el mundo sobre mi espalda solo para que él siguiera allí. 


Y aquí estoy, soportando ese mundo vacío del cual él hace tiempo se bajó. Aún noto esa carga sobre mi conciencia a pesar de estar todo desierto... Y lo peor de todo es que aunque él ya no está, yo sigo en ese extremo de demencia sintiendo cada segundo que él me falta.





Definitivamente me rindo, no tengo nada que hacer contigo. Y aunque el corazón quiera hacerme ir a por ti, por fin la razón ganó y me hizo seguir mi camino. 
- ¿Recuerdas aquel día?
+ ¿Qué día?
- Aquel que llegaste llorando, caíste en mis brazos y yo no sabía ni que decirte. Jamás te vi llorar así, parecía que se te había roto el alma.
+ Sí, lo recuerdo. ¿Por qué?
- Nunca me dijiste que te pasó.
+ Se fue, y con él mi vida.
Ya no duele, ya no quema. Tu negativa no me sorprende, aunque puede que un poco. Me esperaba que al menos respondieras simplemente para decirme otro adiós, no me hubiera importado.  


No teníamos ninguna deuda; o tal vez sí, pero mi conciencia se siente tranquila respecto a ti. Me dice que te olvide, que ya he hecho todo lo posible. Y es cierto, pero no sé si quiero dejarlo así. La lógica se apodera de mi y me quiere hacer entrar en razón, pero llevo tanto tiempo sumida en tu locura que tengo miedo de descubrir un mundo nuevo por muy bueno que pueda ser. 


Mi oportunidad se fue, pero yo sigo esperando...