De puntillas. Son las seis de la mañana, sigues dormido. Sigo queriéndote. Adiós, o hasta cuando tú quieras. Como siempre.
Ya sabes cómo va. Un mensaje, un 'Hola, guapa. ¿Qué haces esta noche?'. Una cena con pretensiones de romántica y un poco de sexo increíble que siempre sabe a poco.
Adiós, otra vez. Cómo te odio, y a tu forma de huir también. Nunca supiste quererme. Cabrón.
Hola, es tu forma de conjugar tu adiós en un pasado presente.
Cómo te odio. Cómo me odio cuando te sonrío.
Cómo adoro el paseo de tus lunares por toda tu espalda, hasta llevarme, sin saber como, a tu ombligo. Obligándome a bajar.
Odio tus lunares.
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