29 de septiembre de 2014

Trescientas sesenta y cinco esperas.

Qué zorra la distancia que
no nos deja follarnos.
Qué jodido el olvido, que
nos visita cada noche.

Desayunarnos, qué concepto
tan ridículo.

Yo lo que quiero es comerte
a recuerdos.
Que las ganas
no nos dejen vivir.

Que tu vida se líe con la mía,
que tus manos odien a las mías
por hacerte sentir de todo
sin hacer nada.

Que tus gemidos se callen con
mis gritos.
Que mi boca recuerde cada poro
de tu existencia.

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