Siento que es el momento.
Aquí te dejo mi carta de despedida.
A ti, que amaste con locura y que nunca supiste quererte a ti misma. A ti que siempre pusiste a esa persona por delante de cualquiera, incluso delante de ti.
Tú que caíste en lo más hondo y superaste mil rupturas, demasiadas idas y venidas, demasiadas mentiras y lágrimas. A ti que nunca supieron quererte como merecías.
Hoy te digo adiós. Esta es mi carta de despedida a la persona que un día fui. Esa persona aniñada y demasiado adulta para ciertas cosas, enamorada y ciega, malhumorada, cruel y débil que creía en el amor. A ti te digo adiós.
Hoy quiero empezar de nuevo. No quiero olvidarte, eso jamás. Siempre serás una parte de mí, y te estoy agradecida por hacerme ser quien soy hoy. Por hacerme mejor.
Vete, esto se acabó. Quiero crecer. Quiero ver mundo, querer a otras personas y dejar que me quieran. Quiero quererme. Amarme, incluso.
Han sido muchos años juntas, quizás demasiados. Hoy dejo a un lado mis sentimientos y emociones para decidir qué hacer conmigo misma. Y he decidido acabar con esto. Contigo, porque me dueles.
No te culpo por amar demasiado, yo también volveré a enamorarme. Pero tú no sabes decir adiós y estoy cansada y dolorida. No quiero más.
Hoy empiezo de nuevo.
Adiós a la que un día fui, y hola a la que voy a ser.
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