Dueles por costumbre.
Ya puedo tomarme el café sola sin cantar nuestra canción.
Paso por tu calle, miro por inercia pero no busco tu cara.
Soplaste las brasas.
Es un desierto lo que nos queda.
No sé por qué hablo en plural.
Un desierto me queda.
Y por fin la lluvia sin ti.
Dicen que nada quema más que lo apagado.
Quémame, pero no vuelvas.
Sé que no lo harás.
Sólo echo de menos tu entrepierna, tu sonrisa y tu soberbia.
Pero me he vuelto a encontrar.
Puede que no entera.
Puede que sin ti.
Pero nueva.
Otra vez.
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