6 de marzo de 2014
23 de febrero de 2014
Te deseo.
Sí, te deseo alguien que te ame.
Alguien que te haga feliz, que,
sin pretenderlo, te haga sonreír en sueños.
Te deseo lágrimas y sufrimiento,
risas y felicidad, te deseo
mentiras y mis recuerdos en
tus despertar.
Te deseo vivir conmigo en tu
subconsciente. Que busques lo
que en mí encontraste y que
ninguna otra podrá darte.
Te deseo días de lluvia interna,
de sequía emocional, de sexo
vacío, y mucho amor no correspondido.
Te deseo un amor que no puedas sentir.
Te deseo tantas cosas, amor.
Y espero que si algún día te olvidas de tu
existencia, recurras a mí.
Pregúntame cuando dudes de ti mismo.
Yo podré contar cómo de revueltos son
tus despertares, tus manías, tus sonrisas,
tus sarcasmos y tus idas y venidas.
Yo querré hablar siempre de ti.
Puedo hablar sobre tu forma de atusarte el pelo,
sobre cómo odias los juegos de palabras.
Podré hablar sobre tus sinsentido.
Y quiero hablar de ti. Respirarte.
Quiero recordar tus paseos por mi piel,
mis besos por las líneas de tu existencia.
Y qué bonito fue soñar a tu lado.
Vivir de deseos y domingos apagados.
Puedo desearte una vida vacía como la mía,
pero también desearé que me recuerdes
como yo te recuerdo.
Quiero que sigas viviendo en mí.
Te odiaré, no lo dudes. Siempre y hasta nunca.
Pero también te deseo de mil formas.
Y te recuerdo. Y te amo.
Y te extraño. Y te respiro.
Pero ya ves, amor. Se acabó nuestro momento.
Quédate con tus mentiras, y con tus fulanas de vida vacía.
No me recuerdes, yo lo haré por los dos.
Búscame cuando te canses de esos orgasmos sin sentido.
19 de enero de 2014
¿Cómo te va? ¿Me olvidaste ya? Supongo que fue hace tiempo, y que yo no quise aceptarlo. Me cegué queriendo creer en tus mentiras, y aún a pesar de todo, dejó de merecer la pena. Cada beso perdió su valor, cada caricia estaba hueca y era como la de un
Qué triste fue tener que acabar así, arrasar con todo, no dejar ni siquiera lo bueno que vivimos, ya no habrá más noviembres en mi vida, ya no estarás en las boquillas del tabaco.
Y siendo sincera conmigo misma, espero que te haga feliz. Feliz como te mereces ser, como yo no pude ni supe. Y ese es el demonio que me atormenta, no haberte sabido mantener a mi lado por no haber sabido hacerte feliz. Quiero que te cuide, que no dejes que nadie te vuelva a hacer derramar ni una lágrima. No cometas el error de dejar que alguien como yo esté en tu vida.
7 de diciembre de 2013
Pero a pesar de mi avance, aún me quedan fotos pendientes con tu sonrisa, fotos donde queden guardados segundos de felicidad a gran escala; canciones por escuchar a tu lado, discutir por el lado de la cama, el tuyo siempre será el derecho. Y qué bonito fue quererte y dejar que me quisieras; a pesar de que ya no pretendo tenerte, te quise más de lo que el Sol ama a la Luna. Te deseé, te necesité, te amé tan desesperadamente que hasta dolía; pero era un dolor tan dulce y gratificante que hubiera muerto mil veces porque me hubieses vuelto a doler de aquella extraña manera.
Sé que siempre dolerás, amor; sé que, en el fondo, siempre te querré, amor; sé que te he olvidado, mi amor; pero nunca dudes que en el fondo de aquel odioso cajón tengo guardados aquellos maravillosos segundos de felicidad a tu lado.
6 de diciembre de 2013
A veces, sólo basta una frase, una palabra, un toque de atención, otro punto de vista para darnos cuenta de que estamos haciendo mal. A veces un simple cambio de enfoque hace que nos demos cuenta de que esa canción no es tan perfecta, de que esa persona no es como realmente creemos, de que el amor en sí somos nosotros mismos amando a una mentira. Pero, ¡qué maravillosa mentira!
Quizás estemos hechos para amar una sola vez, sólo una durante nuestra vida. O quizás ese sea el pensamiento de una idealista enamorada de sus recuerdos, de la brisa del aire, del movimiento del mar, ¿quién sabe? Quizás dentro de unos años, tres lustros o siete vidas, vuelva a enamorarme tan locamente como aquella primera vez.
Pero ahora, no ahora sería imposible, ahora busco enamorarme a mí misma, quererme, lamerme la heridas. Buscar un libro distinto para llevarme a la cama cada noche, encontrar una canción perfecta al mes, beber café mientras observo cómo el tiempo es relativo, disfrutar del sexo sin compromiso, compensar mis lágrimas con sonrisas, besarme el alma y por fin saber que si no vuelvo a encontrar el amor dará igual porque ya me quiero yo con toda mi alma sana y cicatrizada.
21 de noviembre de 2013
Paulo Coelho
Y dicen que hay siempre, un segundo amor una persona que perderás siempre, alguien con quién naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan de la razón y te impedirán siempre, alcanzar un final feliz.
Hasta que cierto día dejarás de intentarlo…Te rendirás y buscarás a esa otra persona que acabarás encontrando, pero te aseguro que no pasarás ni una sola noche, sin necesitar otra beso suyo o tan siquiera discutir una vez más.
Ya sabes de quién que estoy hablando, porque mientras estabas leyendo esto, te ha venido un nombre a la cabeza. Te librarás de él o de ella, dejarás de sufrir, conseguirás encontrar la paz (será sustituido por la calma), pero te aseguro que no pasará ni un solo día en que desearás que este aquí para perturbarte.
Porque a veces se desprende más energía discutiendo, con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien al que aprecias.”
Me encanta.
Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.
A lo que iba.
Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.
Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.
Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.
Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.
Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.
Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.
A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.
Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula. Haz ver que me olvidas. Y me acabarás olvidando. De verdad."
10 de noviembre de 2013
Único amor.
He descubierto que siento dolor por el simple hecho de que sé que una circunstancia, una frase o un gesto duelen y yo debo reaccionar de esa manera. Siento dolor porque mi mente me dice que debo sentirlo, pero realmente nada duele. No siento dolor. No siento nada, qué triste. Me he quedado vacía, como un amor de verano que se guarda en ese cajón polvoriento lleno de recuerdos importantes sin importancia. Y repito, qué triste. Siempre tuve la esperanza de volver a sufrir, de llorar de emoción al terminar un libro, de volver a amar y recordar con cariño cada mentira que creí cierta. Y es en este preciso instante, ahora mismo, cuando descubro que se ama por completo una sola vez en la vida. El resto de amores son intentos de entregarle un corazón incompleto a alguien que nos hace permanecer estables. Pero todos sabemos que el amor verdadero es ese que te vuelve loco, ese que hace que salga lo peor de ti, esa faceta tuya desconocida, te hace ser odioso, desquiciante, mortífero, increíble, petulante y asquerosamente romántico.
Y tengo la mísera certeza de que dedicamos el resto de nuestra vida a buscar esa pieza que dimos a aquel amor verdadero. Primer amor lo llaman. Único amor lo llamo yo.
18 de julio de 2013
Y yo misma me encargué de romper nuestro puzzle de recuerdos, y no le importó. A mí tampoco, hubiera jurado; pero ahora duele. Duele como aquel adiós punzante de sus labios, como tantos días vacíos esperando.
Y esperé y, posiblemente aún espero; no quieras saberlo, amor.
6 de abril de 2013
Besos a escondidas, sin fotos para recordar por las noches,
sin tardes de paseos por las calles ni una fecha que les recuerde.
Y que triste fue aquel 'adiós' que tan común se había vuelto.
Él ya no ocuparía aquel sitio en su cama y ella no volvería a dejar de
llorar por lo que su imaginación no pudo cumplir. Y que triste fue aquel beso,
y que doloroso fue no saber si realmente sería el último.
¿Quién secaría sus lágrimas ahora que él ya no estaba?
Sus caminos ya no conducían al mismo destino, aquellos planes de futuro
se rompieron en pedazos. Y que triste fue sentir que su corazón ya no tenía
un sentido para latir. Sus caricias ya no estaban dedicadas y cada frase
ya no tenía destinatario.
Otros brazos curarían el dolor, otro cuerpo recibiría el amor que era sólo
de ellos dos. Y que triste fue saber que todo se había perdido, saber
que realmente él ya no volvería aquella vez. Y que triste fue saber que
aquel 'adiós' dejó de ser un 'hasta pronto'.
21 de enero de 2013
Ahora, todo ha cambiado. Ella sigue con su vida, le ama como le amó desde el primer día; pero intenta olvidar. Sabe que es inútil, pero le da igual. Todo le da igual si él está bien. De él depende todo. Todo gira en torno a él.
20 de octubre de 2012
Y si me ves llorar, no te pares. Sigue. No dudes. Aunque te duela, aunque me eches de menos y yo me muera por un segundo de tu presencia. No te pares, porque en algún momento te volverás a ir. Como haces siempre, como llevas haciendo desde que dejaste de quererme. Y si alguna vez los recuerdos te atormentan, no sufras. Llegará quien te haga olvidar, quien te robe los besos que yo no me merezco. Llegará ella, no sé como será ni cuando llegará, sólo sé que hará que me olvides, te hará volar como yo no supe, te querrá como yo no pude. Y sí, te quiero. Te quiero hasta sentir que me quedo vacía por dentro. Te quiero hasta confundir mi respiración con cada movimiento. No me preguntes nada, no sé nada ni de mi misma. No sé porque te quiero aún, no sé porque no soy capaz de avanzar, no sé porque sigo queriéndote como el primer día. No sé porque aún me permito seguir enamorada. No sé nada, olvídame. Dame motivos para odiarte, necesito odiarte. Quiero odiarte, no encuentro otra manera de seguir sin ti. No quiero dedicarte más noches con lágrimas, no quiero dedicarte más días recordándote. No te haces una idea del dolor con el que se puede llegar a sobrevivir. Esto no me lleva a ninguna parte, ni siquiera sé por qué escribo. No pretendo llegar lejos ni ser nadie, sólo quiero encontrar la forma de rebajar esta presión que llevo dentro.
18 de agosto de 2012
Dueles como el primer día y cada vez quemas más. No hay distancia culpable, nosotros fuimos el error. Perdón. Perdón por todo el daño que te hice, por cada momento perdido a tu lado.
13 de marzo de 2012
Me destrozó tanto por dentro el haberte perdido, el habértelo dado todo sin recibir nada y acabar con menos que cuando empecé. Juré y perjuré que no volvería a creer en eso llamado 'amor', pero mírame, enamorada e ilusionada de nuevo. Con nuevos miedos, nuevas metas, nuevas esperanzas y nuevos sentimientos a su lado. Me costó tanto recomponerme y levantarme, pero lo conseguí sin ti. Y ahora me veo invencible, invencible por mi misma, por haber podido con el dolor, con tu pérdida y con el desamor. Soy invencible, pero sé que ya nada será igual. La experiencia se cimienta en errores y dolores del pasado, mi experiencia se basa en ti y no me deja disfrutar como debiera de las nuevas oportunidades que me da la vida, pero a pesar de los inconvenientes sé que no volveré a sufrir, y menos por ti.
Le tengo a él, ya me da igual. Sé que mi pasado estará ahí siempre, sé que siempre estarás ahí y que aparecerás cuando menos lo espere, y créeme que no te odio ni te guardo rencor, ya todo quedó atrás y gracias a ti ahora soy quien soy. Gracias y adiós.
11 de marzo de 2012
Vete, prometo que nos volveremos a encontrar. Cuando menos lo esperes, apareceré y te darás cuenta de cuánto me has querido todo este tiempo.
Hasta entonces cuídate y adiós. O mejor, dejémoslo en un 'hasta pronto'.
19 de noviembre de 2011
Supongo que lo único que me queda pendiente es pedirle perdón, ni siquiera quiero saber su respuesta. Pedirle perdón por si le hecho alguna vez daño, por todo lo que le he hecho pasar, por no haber sabido valorar todo lo que hizo por mí. Contarle que cuando le perdí supe todo lo que él se esforzó por mi. Me tomaré mi tiempo para escoger las palabras adecuadas, para ser valiente,... Y darle las gracias por todo lo que me ha enseñado, por convertirme en quien ahora soy.
15 de noviembre de 2011
Vuelve y al menos inventa una despedida, finjamos que la tuvimos.
28 de octubre de 2011
Puede que haya encontrado a otro que esté llenando el vacío que dejaste. Puede que surja de nuevo el amor en mi vida, le dejé la puerta abierta, ¿por qué no? No creas que es tu sustituto, él es diferente a su manera. Me encanta cuando me mira y el silencio es lo que nos llama a darnos un beso. Me encanta cuando ríe, cuando me gasta una broma y rompe a carcajadas porque me enfadé, me encanta cuando me dice lo perfectamente imperfecta que soy.
Pero no es lo mismo. Tú no eras sólo un amor, eras mi consuelo. Secabas cada lágrima, escuchabas atento cada problema imposible, buscabas solución a la ecuación. Te quería, te juro que te quería como a nadie. Y ahora, no sé si te quiero. Digamos mejor que ya asumí que no volverás, que no estarás ahí. Aprendí a vivir sin ti. ¿Y sabes mi amor? Te quiero, pero le digo adiós a tu adiós.
20 de octubre de 2011
Y ya que no quieres dedicarme un segundo de atención plasmo aquí el lastre que llevo dentro. Lo intenté, los dos lo sabemos. Sé que tu orgullo es más fuerte, y puede que con el tiempo los motivos hayan ido aumentando, pero yo también soy persona y pasé por encima de todas las razones; que aunque no sean las mismas que las tuyas queman.Puede que me equivoque o tal vez no, pero con el tiempo se suavizará la situación y querrás limpiar tu conciencia como siempre has estado haciendo, queriendo quedar libre de pecado y ya será tarde. Demasiado.
Y si por algún casual tu soberbia prevalece siéntete orgulloso de ti mismo, que a diferencia de ti yo estaré sin remordimientos.