Una de tantas decepciones. Una más a esa larga lista de mentiras, pero no es una cualquiera. Es la gota que colma el vaso, el último gemido antes de saber que vas a irte nada más acabar. Es la mariposa que provoca catástrofes con el batir de sus alas en la otra punta del mundo. El último adiós, el de verdad.
Mi paciencia inexistente, y nada que me ate a seguir creyendo en la humanidad. El amor es un invento humano, y el humano es mentiroso por naturaleza.
Nunca se me dio bien atar cabos, pero cuan atada estaba a tus entrañas. Te quería, sabes que te quise con toda mi alma. Y te preguntarás qué tendrá que ver esto con las mentiras. Todo. Tú estás compuesto por mentiras. Y yo te quise, y... no hace falta que explique nada más.
Qué tendrán que ver tus palabras con mis desaires. Aunque ya no me importes, sigo haciendo café para dos. Sigo poniéndome esas camisetas cortas para dormir como si fueras a venir a darme las buenas noches. Sigo recordando el olor de aquella colonia que te regalé.
Desvarío, ya ves.
Pero nada queda, lo rompiste todo. Con tus mentiras. Y quizás yo también terminé de romperlo queriendo creerte. Y, todo acaba igual que empieza, con mentiras.
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