Una de tantas decepciones. Una más a esa larga lista de mentiras, pero no es una cualquiera. Es la gota que colma el vaso, el último gemido antes de saber que vas a irte nada más acabar. Es la mariposa que provoca catástrofes con el batir de sus alas en la otra punta del mundo. El último adiós, el de verdad.
Mi paciencia inexistente, y nada que me ate a seguir creyendo en la humanidad. El amor es un invento humano, y el humano es mentiroso por naturaleza.
Nunca se me dio bien atar cabos, pero cuan atada estaba a tus entrañas. Te quería, sabes que te quise con toda mi alma. Y te preguntarás qué tendrá que ver esto con las mentiras. Todo. Tú estás compuesto por mentiras. Y yo te quise, y... no hace falta que explique nada más.
Qué tendrán que ver tus palabras con mis desaires. Aunque ya no me importes, sigo haciendo café para dos. Sigo poniéndome esas camisetas cortas para dormir como si fueras a venir a darme las buenas noches. Sigo recordando el olor de aquella colonia que te regalé.
Desvarío, ya ves.
Pero nada queda, lo rompiste todo. Con tus mentiras. Y quizás yo también terminé de romperlo queriendo creerte. Y, todo acaba igual que empieza, con mentiras.
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8 de abril de 2014
6 de marzo de 2014
Y es algo tan mío, algo que está aún muy anclado dentro de mí. Inamovible, imperturbable, displicente y muy doloroso. Algo que es tuyo. Tu sonrisa, quizás, tu mirada, o simplemente el recuerdo de tu odio.
Y todo vuelve, ya me lo dijiste una vez. Eres mi demonio, mi insomnio de cada madrugada, mi protagonista en cada libro que leo, el cantante de mis canciones y, seguramente, el amante de mis noches más vacías. Pero tú de eso no sabes nada, tampoco hace falta que lo sepas.
Y volviste, a ser mi fantasma de aquella vida pasada, vida que sigue siendo tuya. Sigo siendo tuya, por desgracia. Pero no te echo de menos, qué contradictorio, ¿verdad? Pero es totalmente cierto, amor. No te extraño, porque no es a ti a quien quise, no eres tú de quien me enamoré. Tú eres las ruinas de una persona que yo destrocé, a la que yo hice mártir de mis penas, alguien que ya no reconozco. Pero quedan de aquel la luz en tus ojos, seguramente sea por eso que no me atrevo a mirarte. Queda en ti la calidez en la sonrisa de quien un día amé. Y aún amo, para qué negarlo. Pero ya no duele, o eso creo. Lo peor es acabar por acostumbrarte al dolor. Prefiero creerlo así, sentirte lejos, distante, frío, olvidadizo y tan oscuro y doloroso que ni el abismo de tus sentimientos podría atraerme. Porque es cierto, amor, y lo sabes. Soy amante de los abismos, de los imposibles, de tus recuerdos, y siempre de ti y de tus mil formas.
Pero adiós, amor. Ya no tiene sentido.
23 de febrero de 2014
Te deseo.
Te deseo.
Sí, te deseo alguien que te ame.
Alguien que te haga feliz, que,
sin pretenderlo, te haga sonreír en sueños.
Te deseo lágrimas y sufrimiento,
risas y felicidad, te deseo
mentiras y mis recuerdos en
tus despertar.
Te deseo vivir conmigo en tu
subconsciente. Que busques lo
que en mí encontraste y que
ninguna otra podrá darte.
Te deseo días de lluvia interna,
de sequía emocional, de sexo
vacío, y mucho amor no correspondido.
Te deseo un amor que no puedas sentir.
Te deseo tantas cosas, amor.
Y espero que si algún día te olvidas de tu
existencia, recurras a mí.
Pregúntame cuando dudes de ti mismo.
Yo podré contar cómo de revueltos son
tus despertares, tus manías, tus sonrisas,
tus sarcasmos y tus idas y venidas.
Yo querré hablar siempre de ti.
Puedo hablar sobre tu forma de atusarte el pelo,
sobre cómo odias los juegos de palabras.
Podré hablar sobre tus sinsentido.
Y quiero hablar de ti. Respirarte.
Quiero recordar tus paseos por mi piel,
mis besos por las líneas de tu existencia.
Y qué bonito fue soñar a tu lado.
Vivir de deseos y domingos apagados.
Puedo desearte una vida vacía como la mía,
pero también desearé que me recuerdes
como yo te recuerdo.
Quiero que sigas viviendo en mí.
Te odiaré, no lo dudes. Siempre y hasta nunca.
Pero también te deseo de mil formas.
Y te recuerdo. Y te amo.
Y te extraño. Y te respiro.
Pero ya ves, amor. Se acabó nuestro momento.
Quédate con tus mentiras, y con tus fulanas de vida vacía.
No me recuerdes, yo lo haré por los dos.
Búscame cuando te canses de esos orgasmos sin sentido.
Sí, te deseo alguien que te ame.
Alguien que te haga feliz, que,
sin pretenderlo, te haga sonreír en sueños.
Te deseo lágrimas y sufrimiento,
risas y felicidad, te deseo
mentiras y mis recuerdos en
tus despertar.
Te deseo vivir conmigo en tu
subconsciente. Que busques lo
que en mí encontraste y que
ninguna otra podrá darte.
Te deseo días de lluvia interna,
de sequía emocional, de sexo
vacío, y mucho amor no correspondido.
Te deseo un amor que no puedas sentir.
Te deseo tantas cosas, amor.
Y espero que si algún día te olvidas de tu
existencia, recurras a mí.
Pregúntame cuando dudes de ti mismo.
Yo podré contar cómo de revueltos son
tus despertares, tus manías, tus sonrisas,
tus sarcasmos y tus idas y venidas.
Yo querré hablar siempre de ti.
Puedo hablar sobre tu forma de atusarte el pelo,
sobre cómo odias los juegos de palabras.
Podré hablar sobre tus sinsentido.
Y quiero hablar de ti. Respirarte.
Quiero recordar tus paseos por mi piel,
mis besos por las líneas de tu existencia.
Y qué bonito fue soñar a tu lado.
Vivir de deseos y domingos apagados.
Puedo desearte una vida vacía como la mía,
pero también desearé que me recuerdes
como yo te recuerdo.
Quiero que sigas viviendo en mí.
Te odiaré, no lo dudes. Siempre y hasta nunca.
Pero también te deseo de mil formas.
Y te recuerdo. Y te amo.
Y te extraño. Y te respiro.
Pero ya ves, amor. Se acabó nuestro momento.
Quédate con tus mentiras, y con tus fulanas de vida vacía.
No me recuerdes, yo lo haré por los dos.
Búscame cuando te canses de esos orgasmos sin sentido.
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Estoy bien. Pero no vivo, no disfruto, no siento. Nada acelera mi pulso, nada le da emoción a mi vida. No me siento viva, la monotonía me mata; pero la agradezco. En parte, supongo. Agradezco que se acabaran las noches de insomnio llenas de lágrimas, las horas muertas pensando en tus mentiras, los celos enfermizos por saber que es otra la que te roba los gemidos. Agradezco haber dejado de sentir, pero he llegado al extremo. Ni siquiera nuestra canción me hace enmudecer, ni siquiera ver mi película favorita me hace llorar, nada hace que se me revuelva el estómago; la indiferencia reina en mí. Y es tan agotador tener que fingir que me importa la vida que hay noches en las que quisiera rendirme ante la evidencia de que todo ha perdido aliciente. Todo ha perdido su sabor, los paseos por la playa ya no hacen que se me encoja el alma de placer, los orgasmos ya no saben a nada, el amor dejó de existir en mi vocabulario. Quisiera llorar, quiero llorar, sin más. Derramar lágrimas, sufrir por el final de aquel libro, sonreír por el roce del sol en mi piel, extrañar el verano y amar el invierno. Quiero odiar los sentimientos que despiertas en mí, odiarte, extrañarte, perderme en nuestros recuerdos, enrabietarme por mi inconsciencia. Quiero amar la vida, quiero subidas y bajadas, quiero alguien que me haga enmudecer, reír a carcajadas, morir de la rabia, amar, sentir, gemir; quiero algo que nunca volveré a tener. Me da tanto miedo tener la certeza de que esa clase de amor sólo ocurre una vez en la vida. Quizás deba cambiar mi forma de ver el amor, quizás deba asumir que nada es para siempre y eso es lo que lo hace tan especial. Vivir el momento, exprimir cada sentimiento consciente de que el fin llegará en cualquier instante. Pero realmente no estoy dispuesta, no permitiré volver a dejar que nazcan sentimientos en mí, no quiero volver a tener que decir adiós forzosamente, tener que aceptar que ya nadie me despertará a besos, no estoy dispuesta a volver a vivir hundida en un infierno demasiado grande, volver a sentir como me rompo por completo. No estoy dispuesta a volver a recomponerme, pero seguir vacía y tan muerta. Como ahora.
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25 de febrero de 2013
Piso tus huellas justo detrás de ti, exactas y frías. Nunca quise perderme, siempre quise ir a tu lado, acompañar tus pasos con los míos, mis manos con tus dedos y tus labios con mis besos. Nunca quise dejar de merecer tus sonrisas y aunque ya sé que las perdí, no las olvido. No quiero olvidarlas. Son ese tipo de recuerdos que duran años, que en el último suspiro de tu vida aparecen ante ti y te hacen feliz, otra vez. Otra vez y siempre. Como tú. Siempre tú. Siempre supiste hacerme feliz, hasta enfadada, hasta odiándote, hasta llorando me hacías feliz. ¿Qué más da ya? ¿Verdad? Ya se acabó, cariño. Pero, ¿qué importa? Fui muy feliz y gracias, nunca olvidaré todo lo que hiciste por mí. ¿Lo superé? ¿Quién sabe? Yo tampoco, y no quiero pensarlo. Porque si lo pienso te recuerdo y no quiero. Ya lo evito, te evito cuando vivo y hasta cuando respiro, pero parece que mis pasos siguen unidos a los tuyos. ¿Por qué? No lo sé, nadie lo sabe. ¿Qué más da? Nadie lo entiende. Nadie entiende que tus labios encajan en cada curva de mi espalda a la perfección, nadie entiende que aunque se acabó, nunca terminó de hacerlo. ¿Qué más da que ni siquiera nosotros lo entendamos? Mis huellas siguen unidas a las tuyas, ya lo sabes. Me buscas y te busco, es inevitable. Que cuando yo no quiero que me encuentres, lo haces; y cuando quiero que lo hagas, no apareces. Y es nuestro juego, amor. Somos dos idiotas con un pasado enamorado. Y ya no. Ya lo sabes. ¿Qué más da? Nadie lo entiende, ¿y qué? Mis huellas están unidas a las tuyas y así será hasta... no sé hasta cuando; pero algún día esto se acabará de verdad.
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6 de noviembre de 2011
No pienses en mis lágrimas cuando la beses, ni en las eses que acabé haciendo por cada punzada que me has dado, no tengas remordimientos por mi que ya sé matarme yo sola, cuando no puedas dormir recuerda que yo tampoco lo hago desde que te fuiste. Busco tu reflejo en los cristales rotos de cada botella que he roto por no poder verme reflejada en tus ojos.
No seremos esa pareja feliz de cuentos de hadas, no serás mi príncipe ni yo tu princesa encantada. Créeme cuando digo que mientras duró fue todo mágico, aunque hoy el orgullo sólo produce rencor. Me sumerjo en mi mundo negro, no se escucha nada, no siento nada. No preguntaré por que te fuiste, lo imagino, tal vez falle, pero esta noche ni el mejor chiste podría hacerme sonreír.
Piensas que encontré a otro, pero no exagero cuando digo que sólo me hace recordar lo bonito de esa historia que parecía no tener final. Amor, odio, rencor, dolor... hubo de todo, pero me encantaba. Tengo miedo de cómo nos miraremos cuando sea imposible rehuir nuestras miradas.
Sé que recuerdas cada palabra, cada sentimiento, cada charla. Me da igual que quieras aparentar que todo te da igual, sé que hay momentos en los que una simple frase, una simple mirada te recuerda a mi. Lo sé, no te engañes, no quiero sentir que amo con locura a un cualquiera. No disimulo el llanto al pasar por esos lugares. Hay cosas que nunca llegan, como el olvido, como el amor eterno, como tu amor.
He creado mi propio invierno que ha congelado tus palabras, no te volveré a besar pero lo harán otras peores. Hoy la inmensidad se reduce al vacío que has dejado, a la pena que cargo por no tenerte aquí a mi lado. Yo que aspiraba a ser tu mujer imperfecta y hoy sólo soy una niña llorando en su cama llena de recuerdos. Mi vida se apaga olvidando que aún inconscientemente, quiero verte.
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18 de octubre de 2011
Una parte de mi quiere, otra dice que no puede. Mi corazón me tira a que me arriesgue, mi mente me asegura que no ganaré. No quiero volver a fallar, quiero mantener esta maldita tranquilidad. Estoy confusa. Te quiero, pero no te quiero cerca. Te extraño, pero no quiero saber nada de ti. Te necesito, pero sigo como puedo sin ti.
Y sopesándolo mejor me impongo una condición para atreverme a hablar contigo. Debes estar sólo...
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17 de octubre de 2011
Por mucho que los dos reneguemos de nuestro pasado juntos no podríamos olvidar tantos momentos buenos. Sé que hubo demasiados malos, pero que más da, los buenos fueron insuperables.
No me arrepiento de quererte, de haberte convertido en el centro de mi vida. No me arrepiento de nada, aunque escuches que te odio no es así, puede que en ciertos momentos de locura sí lo haga y con todas mis fuerzas, pero es en un vano intento de contrarrestar el tener que asumir que aún queda algo.
Pero aunque te siga queriendo me conformo con saber en la distancia que estás bien, me conformo con que de vez en cuando alguien venga y me diga "Hoy le vi sonreír" y pese a decir que me da igual en el fondo sonrío por ti.
Siempre pensé que aprovecharía cualquier oportunidad contigo, me juré que jamás me rendiría pero hace tiempo rompí esa promesa. Por mi propio bien aunque quiera intentarlo una última vez más, no puedo. Me supera el miedo. Siento terror al pensar en estar frente a ti, sé que no podría aguantarlo, saldría corriendo.
He aprendido a sobrellevar tu actitud altanera, soberbia, orgullosa y extravagante, pero ahora mismo no sería capaz de soportarla.
Sólo en el caso de que pasases por encima de tu orgullo podría sacar fuerzas de donde no las hay para poder hablar aunque fuese la última vez.
No me arrepiento de quererte, de haberte convertido en el centro de mi vida. No me arrepiento de nada, aunque escuches que te odio no es así, puede que en ciertos momentos de locura sí lo haga y con todas mis fuerzas, pero es en un vano intento de contrarrestar el tener que asumir que aún queda algo. Pero aunque te siga queriendo me conformo con saber en la distancia que estás bien, me conformo con que de vez en cuando alguien venga y me diga "Hoy le vi sonreír" y pese a decir que me da igual en el fondo sonrío por ti.
Siempre pensé que aprovecharía cualquier oportunidad contigo, me juré que jamás me rendiría pero hace tiempo rompí esa promesa. Por mi propio bien aunque quiera intentarlo una última vez más, no puedo. Me supera el miedo. Siento terror al pensar en estar frente a ti, sé que no podría aguantarlo, saldría corriendo.
He aprendido a sobrellevar tu actitud altanera, soberbia, orgullosa y extravagante, pero ahora mismo no sería capaz de soportarla.
Sólo en el caso de que pasases por encima de tu orgullo podría sacar fuerzas de donde no las hay para poder hablar aunque fuese la última vez.
16 de octubre de 2011
Tres de la madrugada. Intento conciliar el sueño, pero por lo que se ve está reñido conmigo. Como siga así amanecerá y yo aún estaré con los ojos abiertos. Recordé que mi amiga estuvo insistiéndome en que viera una película... ¿Cómo se llamaba? No lo recuerdo bien.
¡"La última canción"! Bueno, veamosla, no hay nada mejor que hacer.
¡"La última canción"! Bueno, veamosla, no hay nada mejor que hacer.
Empieza la peli, chica guapa y borde conoce a chico guapo y simpático, historia de amor ya empezada. No puedo evitar pensar en él, en todos los recuerdos bonitos e incluso en las discusiones. ¿Por qué en las pelis por muy mal que se empiece se suele acabar tan bien?

Estoy llorando ya, no quiero, aún no estoy ni por la mitad de la reproducción. Aguanto la respiración hasta casi marearme, pero no puedo evitar seguir llorando. Será la maldita película, es un tira y afloja pasando por las de cal y arena, y terminando en cada uno por su lado, hasta que el amor triunfa sobre todas las cosas y todos felices comiendo perdices.
Enfadada, furiosa, muerta de envidia, cierro la pantalla del ordenador de un golpe. No quiero saber nada de amor.
Me quedo a oscuras, mirando al techo. Pensando en el círculo vicioso en el que estuve metida hasta que él tuvo el coraje de romperlo. Echo de menos nuestro círculo. Echo de menos saber que aunque no nos quisiéramos ni ver, los dos nos preocupábamos por el otro, y que el sentimiento era mutuo. Le echo de menos.
Vuelvo a abrir el ordenador reconociendo que necesito ocupar mi mente en algo. Pretendo equilibrar la balanza viendo una película sin nada de amor. Difícil, muy difícil. Todo camino en esta vida tiene, aunque sea un sólo instante, amor. Me decanto por "Insidious", que remedio.
Susto, susto y más susto. Tengo la cabeza tan concentrada en él, que no me doy cuenta de que mi hermano está en la puerta llamándome desde hace rato. Le miro y le abrazo. Le pregunto que le pasa, pero sólo me abraza. Llorando me quedo abrazada a la única personita que es capaz de alegrarme en esos momentos, pero ni él me ha podido sacar una sonrisa. Intento mostrarme lo más fuerte posible mientras le cuento un cuento para que concilie el sueño. Aguanto las lágrimas hasta que se queda dormido en mi hombro, y yo a su lado. Son las cinco y media cuando me despierto y llevo a mi hermano a su dormitorio.
En cuanto regreso a mi cama caigo rendida ante las sábanas. Empiezo a soñar. Inevitablemente con él...

Estoy llorando ya, no quiero, aún no estoy ni por la mitad de la reproducción. Aguanto la respiración hasta casi marearme, pero no puedo evitar seguir llorando. Será la maldita película, es un tira y afloja pasando por las de cal y arena, y terminando en cada uno por su lado, hasta que el amor triunfa sobre todas las cosas y todos felices comiendo perdices.
Enfadada, furiosa, muerta de envidia, cierro la pantalla del ordenador de un golpe. No quiero saber nada de amor.
Me quedo a oscuras, mirando al techo. Pensando en el círculo vicioso en el que estuve metida hasta que él tuvo el coraje de romperlo. Echo de menos nuestro círculo. Echo de menos saber que aunque no nos quisiéramos ni ver, los dos nos preocupábamos por el otro, y que el sentimiento era mutuo. Le echo de menos.
Vuelvo a abrir el ordenador reconociendo que necesito ocupar mi mente en algo. Pretendo equilibrar la balanza viendo una película sin nada de amor. Difícil, muy difícil. Todo camino en esta vida tiene, aunque sea un sólo instante, amor. Me decanto por "Insidious", que remedio.
Susto, susto y más susto. Tengo la cabeza tan concentrada en él, que no me doy cuenta de que mi hermano está en la puerta llamándome desde hace rato. Le miro y le abrazo. Le pregunto que le pasa, pero sólo me abraza. Llorando me quedo abrazada a la única personita que es capaz de alegrarme en esos momentos, pero ni él me ha podido sacar una sonrisa. Intento mostrarme lo más fuerte posible mientras le cuento un cuento para que concilie el sueño. Aguanto las lágrimas hasta que se queda dormido en mi hombro, y yo a su lado. Son las cinco y media cuando me despierto y llevo a mi hermano a su dormitorio.
En cuanto regreso a mi cama caigo rendida ante las sábanas. Empiezo a soñar. Inevitablemente con él...
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2 de octubre de 2011
Estar destrozada, derrotada, sin vida. Mirar a tu alrededor y no ver a nadie, pero ¿sabes qué? Me gusta así, no tengo que darle explicaciones a nadie.
1 de octubre de 2011
Sigue esa estúpida guerra entre la razón y el corazón. Cada vez que alguien me dice lo feliz que eres sin mí, lo feliz que se os ve juntos, como la miras a ella... lo fácil que te ha sido rehacer tu vida. Duele cuando me preguntan si yo también hice mi vida. Duele mentir y sonreír y decir que no me hace falta, que hace tiempo te olvidé y que estoy bien sola. Claro que estoy bien sola, no quiero estar con nadie que no seas tú. No quiero malgastar mi tiempo y atención con nadie que no seas tú.
Tengo miedo. Tengo miedo de no poder encontrar a alguien que llene el vacío que dejaste, tengo miedo de salir siempre corriendo temiendo volver a enamorarme, tengo miedo de volver a desaprovechar las oportunidades que me da la vida. Tengo miedo de no entrar en razón.
Envidio ver como a mi alrededor crece, desaparece y renace el amor pero a mi nunca me afecta. Aborrezco ver como se desaprovechan sentimientos, besos, abrazos... momentos. Mas que envidia, es odio. Odio de saber que así fui yo en el pasado y no haberme dado cuenta hasta ahora. Pero cada mala acción tiene su castigo. Y el mío es saber que ahora otra te roba la atención, la risa, los besos, el tiempo... el corazón.
Tengo miedo. Tengo miedo de no poder encontrar a alguien que llene el vacío que dejaste, tengo miedo de salir siempre corriendo temiendo volver a enamorarme, tengo miedo de volver a desaprovechar las oportunidades que me da la vida. Tengo miedo de no entrar en razón.
Envidio ver como a mi alrededor crece, desaparece y renace el amor pero a mi nunca me afecta. Aborrezco ver como se desaprovechan sentimientos, besos, abrazos... momentos. Mas que envidia, es odio. Odio de saber que así fui yo en el pasado y no haberme dado cuenta hasta ahora. Pero cada mala acción tiene su castigo. Y el mío es saber que ahora otra te roba la atención, la risa, los besos, el tiempo... el corazón.
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Y eramos como niños, jugando a horas sinceras con mil preguntas, algunas sin respuesta. Cuantas se quedaron en el aire por el miedo a la respuesta, cuantas hirieron y me hicieron llorar. Siempre me quedaban cuestiones por plantear, situaciones que desmentir, lágrimas que sanar. Me plantaba delante del espejo y las decía en voz alta, pero al verte a ti llegar mi decisión se rompía y ahí se quedaban pasando las horas muertas... Y ahora resurgen y me lamento de no haberlas echo en su momento. Tantas oportunidades dadas y todas desperdiciadas...
30 de septiembre de 2011
Envidio la facilidad con la que te despojas de todo, la facilidad con la que borras los sentimientos y ni te inmutas con las desgracias de tu entorno, como construyes esos muros infranqueables a tu alrededor sin permitir que nadie pase al otro lado. ¿Nadie? No, sólo yo. Tal vez sólo los construyeras por mí. Tal vez no me dí cuenta antes de que jamás quisiste que entrara en tu vida... Quizás, todo fue pena. Quizás... nunca necesitases borrar los sentimientos. Quizás porque nunca existieron...
29 de septiembre de 2011
Siempre pensé que era especial, que brillaba sobre los demás. Para que mentirme, eso sólo pasaba en breves momentos de lucidez y durante los primeros años de mi vida. Cuando toda la atención de mi mundo giraba entorno a mi. Mi mundo cayó. Se rompió en mil pedazos. Ya no queda nada...
Es triste ver como hasta tus familiares, los que deberían de estar hasta en los imposibles, te dan la espalda. Pides ayuda, les gritas intentando hacer que te vean, les necesitas, pero nada... no eres nada en sus vidas. No existes para ellos.
Te hace fuerte el verte en esa situación. Poco a poco, ladrillo a ladrillo, creas tu propio castillo de fantasía, donde resguardarte en los peores momentos.
Sí, es verdad. Lloro cada noche, me ahogo en mis lágrimas pensando por qué si hice todo lo que pude y aún así salió mal. ¿Por qué? Puede que no lo intente lo suficiente. Puede que como siempre me rinda sea eso lo único que merezca. Puede que mi manía de romper la baraja cuando no me sale bien a la primera, o cuando no me gusta algo me haya llevado a esta situación. Lo siento tanto...
No me avergüenzo de reconocer que lloro, que me siento sola la mayor parte del tiempo. No me avergüenzo de reconocer que le necesito, que a cada seguro le extraño y por las noches me levanto gritando su nombre con lágrimas en la cara.
Hace poco descubrí que los fuertes también lloran. Y yo, aunque parezca mentira... ¡soy fuerte!
Es triste ver como hasta tus familiares, los que deberían de estar hasta en los imposibles, te dan la espalda. Pides ayuda, les gritas intentando hacer que te vean, les necesitas, pero nada... no eres nada en sus vidas. No existes para ellos.
Te hace fuerte el verte en esa situación. Poco a poco, ladrillo a ladrillo, creas tu propio castillo de fantasía, donde resguardarte en los peores momentos.Sí, es verdad. Lloro cada noche, me ahogo en mis lágrimas pensando por qué si hice todo lo que pude y aún así salió mal. ¿Por qué? Puede que no lo intente lo suficiente. Puede que como siempre me rinda sea eso lo único que merezca. Puede que mi manía de romper la baraja cuando no me sale bien a la primera, o cuando no me gusta algo me haya llevado a esta situación. Lo siento tanto...
No me avergüenzo de reconocer que lloro, que me siento sola la mayor parte del tiempo. No me avergüenzo de reconocer que le necesito, que a cada seguro le extraño y por las noches me levanto gritando su nombre con lágrimas en la cara.
Hace poco descubrí que los fuertes también lloran. Y yo, aunque parezca mentira... ¡soy fuerte!
28 de septiembre de 2011
Te hago una última promesa.
Prometo... borrarte de mi mente, de mi pasado, de mi corazón. Prometo no volver a pensar en ti, soñar contigo ni desearte. Prometo no recordar como era cada parte de tu cuerpo, cómo sabían tus labios, cómo miraban tus grandes ojos ni como tocaban tus dulces manos. Prometo limpiar mi cuerpo de tus caricias, mis oídos de tus palabras y mi boca de tus besos. Prometo hacerte desaparecer de mi alma aunque me vaya la vida en ello...
Sólo dame tiempo.
Prometo... borrarte de mi mente, de mi pasado, de mi corazón. Prometo no volver a pensar en ti, soñar contigo ni desearte. Prometo no recordar como era cada parte de tu cuerpo, cómo sabían tus labios, cómo miraban tus grandes ojos ni como tocaban tus dulces manos. Prometo limpiar mi cuerpo de tus caricias, mis oídos de tus palabras y mi boca de tus besos. Prometo hacerte desaparecer de mi alma aunque me vaya la vida en ello...Sólo dame tiempo.
27 de septiembre de 2011
Mentiras y más mentiras, una sonrisa falsa, un te quiero poco sincero. Tanto tiempo con una venda tapando la dura realidad, pensando que de verdad eras diferente y valías la pena ¡NO! Todo interés, tu propio interés. Nunca sentiste nada, palabras vacías sin sentido. Duele, idiota duele.
No quiero tocarte y saber que te vas, no quiero que sepas que quiero llorar. Quiero que te vayas lejos, bien lejos donde no sepa como encontrarte, donde no tenga la tentación de ir a buscarte, donde no delire pensando que me estás llamando. Finge que nunca me conociste, que nunca pasé por tu vida. Te odio. No. mentira. Me odio por no poder odiarte como me odias tú. Fingiste interés, puro teatro. Odioso demonio que me tortura. Me trae tus recuerdos, me atormenta haciéndome saber que aún te quiero y se burla confesando que se apoderaba de mí en cada guerra.
Por qué no te fuiste cuando pudiste? Llegaste hasta el final. No existe cura para este mal.
17 de septiembre de 2011
¡Victoria!
Coje mi mano. Por favor, no me dejes caer. Has ganado, ¿estás satisfecho? De acuerdo. Tarde, tu odio me atrapa y mientras caigo veo como tu victoria acelera mi caida..
Sin miedo
"Me miras y te miro
no me asustas, estoy tranquila.
Me acusas con la mirada, me empujas al abismo
¿Qué mas da? Si caigo yo, caes tú conmigo"
Play again
"¿Me odias? Yo te odio más
¿Crees que me importa?
Mi corazón dice que sí, ¿para que escucharle?
Me siento fuerte, es más lo soy..
¿No me crees? ¡Juguemos! Veamos quien gana"
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