9 de febrero de 2012




















Es todo tan distinto, tan nuevo, tan mágico... Inexplicable describir cada escalofrío que recorre mis venas, cada  subida que sufre mi corazón. Quédate, dame tiempo de contarte que mis labios sólo quieren besarte y hacerte caricias aún no inventadas, mis manos quieren jugar a cosas prohibidas y mal vistas. Y me da igual. Me da igual el mundo, yo tengo el mío propio. Tú lo sostienes, quédate. Sujétame. No dejes que me pierda, guárdame en tu bolsillo en forma de retrato y tenme cada día al otro lado de la almohada. 

Sólo sé que si tú no me sigues, yo no puedo. Si tú no me quieres me rindo, dejo el mundo como algo perdido.

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