20 de octubre de 2012

Puede que vuelva a amar, puede que no encuentre a nadie para mi, puede que me vuelva a enamorar, puede que vuelva a caer, puede que vuelva a pasar las largas tardes de domingo con alguien o puede que no vuelva a sentir nada nunca más. Puede tantas cosas. Puede ser que nos volvamos a ver, dentro de unos años, de muchas vidas, de muchos dolores vividos. Puede que cuando te vea no recuerde tu nombre y tú no sepas quien fui. Puede que olvide hasta mi existencia por no saber olvidarte. Demasiados quizás a tu alrededor, demasiados puede, demasiados sentimientos vacíos y noches de soledad. Demasiado llanto para... no, el llanto es el justo. Mismo dolor, mismo llanto. Mismas ganas de desaparecer, mismo sentimiento de culpa. Culpa que me come, que me ata y no me suelta. Culpa de no haberte sabido amar hasta que te perdí, culpa de saber que nunca te di lo que merecías. Culpa de saber que no fui lo suficiente para ti. 
Y si me ves llorar, no te pares. Sigue. No dudes. Aunque te duela, aunque me eches de menos y yo me muera por un segundo de tu presencia. No te pares, porque en algún momento te volverás a ir. Como haces siempre, como llevas haciendo desde que dejaste de quererme. Y si alguna vez los recuerdos te atormentan, no sufras. Llegará quien te haga olvidar, quien te robe los besos que yo no me merezco. Llegará ella, no sé como será ni cuando llegará, sólo sé que hará que me olvides, te hará volar como yo no supe, te querrá como yo no pude. Y sí, te quiero. Te quiero hasta sentir que me quedo vacía por dentro. Te quiero hasta confundir mi respiración con cada movimiento. No me preguntes nada, no sé nada ni de mi misma. No sé porque te quiero aún, no sé porque no soy capaz de avanzar, no sé porque sigo queriéndote como el primer día. No sé porque aún me permito seguir enamorada. No sé nada, olvídame. Dame motivos para odiarte, necesito odiarte. Quiero odiarte, no encuentro otra manera de seguir sin ti. No quiero dedicarte más noches con lágrimas, no quiero dedicarte más días recordándote. No te haces una idea del dolor con el que se puede llegar a sobrevivir. Esto no me lleva a ninguna parte, ni siquiera sé por qué escribo. No pretendo llegar lejos ni ser nadie, sólo quiero encontrar la forma de rebajar esta presión que llevo dentro.

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