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18 de agosto de 2012

Ya no queda nada que sentir, mi amor. Todo lo que un día fuimos se perdió. Ya no hay amor ni nada por lo que luchar, ya no nos queda nada por cumplir ni desear.
Dueles como el primer día y cada vez quemas más. No hay distancia culpable, nosotros fuimos el error. Perdón. Perdón por todo el daño que te hice, por cada momento perdido a tu lado.
Nunca dudes de cuanto te amo y de que lo haré siempre. No pienses que te olvido, sigues siendo el amor de mi vida. Ese amor que prometía ser para siempre, pero se quedó en el camino. 

1 de noviembre de 2011

Hoy ha sido uno de esos días en los que he sentido como el mundo se me venía encima, uno de esos días en los que las sábanas se hacen mi mayor protección, pero no me han protegido de mi mayor enemigo. Yo misma. 


Hoy pensé en ti como hacía tiempo que no pensaba, hoy te eché de menos como si fuera la primera vez, hoy sentí como caía al suelo y aún sigo sin levantarme. Te necesito. Hoy lloré como cuando te fuiste de mi lado. Hoy recordé ese te quiero, nuestro primer beso. Hoy recordé la forma en la que te fuiste de mi lado, hoy volví a sentir ese vacío. Todo el esfuerzo con el que me empeñé en conseguir apartarte de mi mente hoy fue en vano.  Hoy dormí con tu foto en mi almohada. 


Vuelve, por favor vuelve. No puedo, quiero pero no puedo no lo soporto. No soporto ver como sigues con tu vida y la mía pasa ante mis ojos sin poder hacer nada. Te necesito. Necesito verte una vez más, mirarte a los ojos, pedirte perdón, decirte cómo me sentí todo este tiempo. Quiero borrar el pasado, enmendar cada error.




Hoy volví a buscarte, hoy volví a pensarte, hoy volví a recordar que te quiero...



24 de octubre de 2011

No hablaremos, no saldrá ni una palabra de nuestros labios. No habrá miradas. Sentiremos la desconocida incomodidad que jamás hubo por un silencio. Sentiré el odio y el amor no correspondido. Tú esquivarás cualquier petición, te taparás los oídos. Sé que no me querrás escuchar. 


¡Mírame! Dedícame un instante. No pido que me perdones ni que olvides, sólo que escuches. Necesito decirte todo lo que siento una última vez. Deja que me mienta pensando que aún te importo. 


Espera, no cerremos todavía las puertas. No corre prisa, dame un segundo. Deja que coja fuerzas para intentarlo una vez más. Dame un último aliento, una última mirada, un último pensamiento. Deja que en un último intento desesperado te explique cuanto te sigo extrañando.

19 de octubre de 2011

Ya no duele, ya no quema. Tu negativa no me sorprende, aunque puede que un poco. Me esperaba que al menos respondieras simplemente para decirme otro adiós, no me hubiera importado.  


No teníamos ninguna deuda; o tal vez sí, pero mi conciencia se siente tranquila respecto a ti. Me dice que te olvide, que ya he hecho todo lo posible. Y es cierto, pero no sé si quiero dejarlo así. La lógica se apodera de mi y me quiere hacer entrar en razón, pero llevo tanto tiempo sumida en tu locura que tengo miedo de descubrir un mundo nuevo por muy bueno que pueda ser. 


Mi oportunidad se fue, pero yo sigo esperando...

12 de septiembre de 2011

Reflexiones

Cuántas noches sin dormir pensando que hubiera pasado si hubiera dicho otras palabras, si hubiera puesto otros gestos o si simplemente no hubiera estado en ese momento en ese lugar... Me lamento de cada oportunidad que perdí contigo, de cada momento no exprimido hasta el máximo. No me hubiera importado seguir con ese teatro, en el que tú eras el protagonista y yo una simple actriz secundaria que formaba parte de aquel circo inconscientemente. 
Abrí los ojos. CRASSH. Un dolor punzante inunda mi pecho. Suena como si algo se rompiese. ¿Qué habrá sido?¿Qué ocurre?. Nada dice mi mente, me consuela mientras me pide tranquilidad. Tu corazón, me espeta la razón implacable como siempre. Debe haber una solución. Esto no puede acabar así. Entre tanto mi mente y la razón piensan una solución. Y tú; cual delincuente, quemas los pedazos y los conviertes en ceniza mientras te veo alejarte feliz y victorioso de la escena del crimen. No me da tiempo a pedirte que vuelvas, a explicarte que aunque me hayas vaciado te sigo amando. Matame. Destruyeme. Acaba definitivamente conmigo. O peor, olvídate de mi. Ya no tengo nada que perder. Tú eras mi mayor bien preciado y no estás. De que me sirve seguir si no estás aquí. Eras tú quien me empujaba hacia delante y ahora caigo al abismo porque no te tengo a ti para sacar mis fuerzas...
Te busco. Te llamo. Grito tu nombre a los cuatro vientos. Suena eco. No respondes. Sopla una brisa y corta mi cara como si de mil cuchillas se tratase. ¿Por qué?. Me toco la cara, está mojada. No siento nada. Pero mi mente me dice que siga, que te busque, que sólo tu puedes arreglar todo esto.
Me faltan palabras para rogarte perdón. Perdón por haber roto todo, por destruir lo que tanto nos costó conseguir. ¡Pero que digo!. Todo fue mentira, una excelente actuación de un actor de Oscar. Para que mentir. Hasta sin corazón creo en tu inocencia. La razón se enfada conmigo. Me da la espalda y me grita lo loca y absurda que soy. Me da igual. Te quiero, que le puedo hacer. Con o sin corazón te amo. 
Me ignoras, me desprecias, me machacas consciente de tu poder sobre mí. Intento contraatacar y aún sabiendo el daño que puedo hacerte no quiero. No puedo. Porque te amo.