Ya no duele, ya no quema. Tu negativa no me sorprende, aunque puede que un poco. Me esperaba que al menos respondieras simplemente para decirme otro adiós, no me hubiera importado.
No teníamos ninguna deuda; o tal vez sí, pero mi conciencia se siente tranquila respecto a ti. Me dice que te olvide, que ya he hecho todo lo posible. Y es cierto, pero no sé si quiero dejarlo así. La lógica se apodera de mi y me quiere hacer entrar en razón, pero llevo tanto tiempo sumida en tu locura que tengo miedo de descubrir un mundo nuevo por muy bueno que pueda ser.
Mi oportunidad se fue, pero yo sigo esperando...

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