13 de noviembre de 2011



Ya no miro en el calendario buscando cuanto queda para esa fecha, ya no cuento los meses, ni recuerdo ese primer día, ya no recuerdo como eran tus ojos, ni tu cuerpo. Estoy siguiendo adelante, ¿lo dudabas? Yo sí, jamás me vi capaz de seguir sin ti. Y aunque pueda, me cuesta. Me cuesta llevar tantos recuerdos acuestas, llevarte a ti. 


Sacaste mis peores monstruos internos, me hiciste dudar de mi... No tengo palabras para describir lo mal que me siento por dentro, tal vez sólo me salgan esas cosas cuando hablo contigo. Te necesito; pero no a ti, sino a la persona que creí ciegamente que eras. Te necesito; pero no por ti, sino por lo que soy cuando tú estás cerca. Te juro que el amor me gana, pero el odio me consume. Tal vez fuera el destino, o nosotros mismos los que lo pusimos imposible.


Albergo esperanza, contra toda lógica, contra toda experiencia. Y me pregunto si tu recuerdo es algo mío, algo que tengo o algo tuyo que he perdido. 


Adorable como un sueño, atroz como un demonio. Me consumí en su infierno, escapé. Me volví cobarde, no acepto que aún te quiero, huyo de mi misma, me escondo tras una gran sonrisa, rehuyo mi reflejo por miedo a reproches... Puede que él llegue a conseguir que te borre de mi mente, que te borre de mi corazón es otra cosa. Puede que sí, puede que sea eso que llaman amor. Pero tengo miedo, lo confieso. Tengo miedo de ser un juego, de volver a chocar contra otro muro, tengo miedo de caer y no tenerte ahí para levantarme. 


Última línea juntos. Verso acabado. Punto...

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