Y es en estos días de lluvia cuando más tiempo tengo para pensar en ti. No encuentro con que ocupar tanto tiempo, y cada gota me trae un recuerdo, que como latigazos me hunden. No consigo levantar cabeza, me cuesta. No puedo, lo intento pero no lo consigo. Ayúdame. ¿Recuerdas? Un día me prometiste que siempre estarías ahí, y no estás. Mentiste. Mentiste...Ya no quema, recuerdos que se los lleva el tiempo para acabar volviendo sin aviso. Maldito destino. Mil preguntas sin respuestas, un sentimiento descontrolado, un amor donde sólo juega un corazón. Si él no es para mí, ¿por qué le conocí? Si desde un principio sabías que esto pasaría porque dejaste que todo llegase tan lejos. Por qué dejaste que dependiera de ti, por qué dejaste que te llegara a convertir en mi mundo, en mi vida. Te quiero, pero ninguna prueba llegó a constituir una certeza para ti. Ni mil defectos llegaron a crear una duda sobre cuanto te quería. No quiero necesitarte, porque no puedo tenerte. Demasiado tarde...
Todos nos volvemos locos alguna vez, y tú eras mi locura. Mi dulce locura. Hay momentos en los que debería luchar, seguir sin descanso, y otros en los que debería aceptar mi derrota, momentos en los que sólo una loca, una ilusa seguiría adelante. Yo siempre fui una ilusa enamorada.
Me gustaría que llegase ese momento en el que sólo fuésemos tú y yo, una chica delante de un chico pidiéndole que la quiera, o que simplemente vuelva. Pasa el tiempo y ahí sigues igual que siempre... En mi mente, en mi corazón ocupando un hueco vacío, un hueco que tú llenaste.
De nuevo recuerdo que mentiste. Esa promesa hecha, que aunque no la quisiera aceptar siempre la necesite. Y hoy te necesito a ti y no estás.
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