20 de noviembre de 2011
Sentir el calor de la mañana pegando en mi cara, abrir poco a poco los ojos y verte a ti, compartiendo almohada. Peleándome con tu cuerpo por la sábana, encogiéndome para sentir más fuerte el peso de tu abrazo. Sonreír, y que sin abrir los ojos me devuelvas el gesto. Y es que no pido nada especial de ti, sólo un poco de amor a medianoche y una tirita para sanar mis heridas. Que seas mi héroe y me rescates de la vida cuando ya no pueda más. Y que me hagas tostadas para desayunar. Ni siquiera hace falta que me las traigas a la cama, iré yo a la cocina, a verte de espaldas y contonear tu cuerpo con mi mirada lasciva. Meter mis manos entre tus pantalones, dejar que las tostadas caigan al suelo y llevarte de nuevo a una guerra con mi cuerpo.
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