Lo que nunca te diré.
26 de septiembre de 2011
Bécquer XLI
[...] ¡tenías que romperte o que arrancarme! ...
¡No pudo ser!
Hermoso tú, yo altiva;
acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder:
la senda estrecha, inevitable el choque ...
¡No pudo ser!
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