No mires, no oigas, no hables... Observa, cierra la boca. Calla y escucha, no sabes lo que te pierdes, ¿un ruido? ¿un murmullo? No, nada de eso, estate atento ¿No lo oyes? Yo sí. Cuesta oírlo, ¿verdad? ¡Haz un esfuerzo! ¿No puedes? Déjalo, ya no importa. Todo se perdió...

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