
He llegado a la conclusión de que es mi mente la que me juega malas pasadas. La que evoca tu voz, tu risa, tu olor, la que plasma tu cara en cada persona que camina inocente por la calle... Es mi imaginación la que me dice que aún te importo y que aunque no lo crea queda algo de la química que teníamos. Juega conmigo, me dice que lo intente de nuevo me recuerda aquella niña inconsciente a la que no le importaba perder cuantas veces fuera necesario y que ya no está... No lo entiende, esa niña ya no está. Se fue, como tú.
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