Sucede que no queremos recordar el pasado ni mirar atrás por miedo a rememorar sufrimientos y malos tragos de nuestra vida o por no querer volver a recordar viejos sentimientos que creíamos borrados pero interiormente sabemos que en cualquier momento pueden resurgir. Pero a veces es necesario mirar atrás para ver todas las personas que han pasado por nuestras vidas y que por un motivo u otro ya no están, o simplemente hemos olvidado.
Nuestros amores, amigos de siempre, de verano o de un rato, familiares y demás... Aunque ya no tengamos contacto con ellos nos han enseñado cosas que acabaremos usando en nuestro futuro.
El primer amor siempre es el que más se quiere y aunque al principio hubiésemos pensado que le íbamos a querer toda la vida lo pensamos ahora y vemos que sólo fue una chiquillada, aunque no siempre es así. El resto de personas que han ido rellenando tu historia amorosa te han hecho tener la mentalidad que ahora tienes... No sólo si has hecho daño o te lo han hecho a ti, las vivencias que has tenido las recuerdas en un futuro no muy lejano donde acabas adivinando que pasará y como acabará todo. Siempre está esa persona a la que le has perdonado todo el mal que te ha hecho pero que ya no significa nada para ti; o eso quieres creer, y aún así sabes que siempre le recordarás ¿por qué? Por ese tiempo tan maravilloso que te hizo pasar, por tantos buenos recuerdos que tienes con él... Tambíen está esa persona que fue la que te hizo olvidar todo lo malo que te enseñó mil cosas pero que al separaros todo cambió y aún intentándolo estáis mal pero inevitablemente aún le quieres y sabes que no podrías separarte de él. Sientes que te falta un último empujón para decir de verdad: "Ya es otro cualquiera, no le quiero". Parate a pensar. Llevas mucho tiempo buscando ese "último empujón" ¿qué te hace pensar que ahora lo encontrarás realmente?. No sabes que responder a eso, sólo sabes que no es igual que antes, intentas poner distancia de por medio, buscar alguien que llene el vacío que él dejó pero tienes ese miedo de que no funcione, de que hayas hecho todo eso, te hayas hecho sufrir a ti misma para nada, para que cuando le vuelvas a ver sientas de nuevo esas mariposas en el estómago y acabes diciendo me rindo, quiero volver a esa dolorosa aunque maravillosa rutina con él...
Tus amistades... Recuerdas a esa persona desde siempre, en cada recuerdo que tienes de tu infancia esta ahí y piensas eso es amistad. Tantas cosas que habéis pasado, lo habéis compartido TODO... pero llega un momento en el que miras a tu alrededor y no está. La buscas y no la encuentras y te sientes traicionada como si de una puñalada trapera se tratase y piensas que si se acabó esa amistad tal vez nunca empezó, pero se te hace imposible pues recuerdas todos los secretos, lágrimas, risas, momentos.. y no puedes aceptar que fuera todo una mentira pero vuelves a mirar a tu alrededor. Es cierto, estás sola. No hay nadie en quien apoyarte, eres tú contra el mundo y la rabia te corroe pensando que sí, que sólo era puro teatro.
También están las amistades que aunque no fueran de toda la vida fueron intensas y que perdiste por tu propia culpa o en parte. Encontraste aquella persona que te entendía y que te escuchaba gustosa y a la que tú prestabas atención, aconsejabas y consolabas por el simple echo de que lo considerabas tu amigo y sin buscar nada a cambio, pero ves que el orgullo y la mala cabeza de decir lo que no se debe o simplemente dar un paso en falso lo echó todo a perder. Pero aunque parezca mentira te ves en esa situación de vacío en la que sólo quieres hundirte tú sola y no sólo aparecen tus amigos sino aquella persona a la que creíste perdida y te sientes mal porque tú le fallaste y aún así él está ahí y no encuentras palabras para decir lo mucho que lo sientes pero sabes que nada volverá a ser igual...
Sólo queda dejar que pase el tiempo y que resuelva los problemas pasados o simplemente los deje apartados en una esquina, rezando porque no resurjan y te vuelvan a herir..

No hay comentarios:
Publicar un comentario