Sabes cuánto cuesta verte ahí.. con tu mirada atravesándome, acusándome de haberlo destruido todo. Dijiste el destino. No. No fue el destino fuimos nosotros mismo. Nosotros con nuestra indecisión, con no saber que hacer cuando estábamos juntos lo que mato lo poco que teníamos. Te fallé lo sé, no me cuesta reconocerlo. Pero también sé que hice mucho por ti. Lo di todo por ti. Si me hubieses pedido que lo dejara todo por ti lo hubiera hecho sin dudarlo un segundo. Te quiero. Te quiero. Te quiero y lo sabes. Te quiero por lo diferente que eres a los demás, por esa forma de ser tan impredecible. Me encanta lo rebelde que eres y como puedes llegar a sorprenderme. Esa mezcla entre dulce y ácido tan explosiva.
Nunca sé lo que piensas, tampoco me lo llegas a decir nunca por entero.
Lo siento si te hice daño en algún momento, créeme si te digo que me odio por ello. Me odio a mi misma por haberte traicionado de esa manera pero no entiendo que todo se haya acabado tan rápido y con tanta facilidad.
Lloro cada vez que recuerdo como me mirabas con dulzura, lloro por que esos besos, abrazos y momentos no volverán ni tampoco habrá otros parecidos.
No creo que pueda llegar a cumplirlo pero ahora mismo te digo adiós. Pongo punto final a todo esto. Quiero ponértelo fácil, que no te cueste olvidar que existo y que compartimos un pasado juntos.
Ha pasado tantísimo tiempo desde aquellas veces que hablábamos sin descanso, olvidándonos del resto del mundo y sólo importábamos nosotros. No sabes cuánto extraño eso... Esas conversaciones sin rumbo.
Siempre fui sincera contigo, jamás te oculté nada aún costándome la vida hablar claramente contigo.
Dijimos que si encontráramos a alguien nos alegraríamos el uno por el otro y es cierto. Pero no quiero. No quiero que nadie entre en tu vida, que te de esos momentos que te di yo y que pueda conseguir lo que yo no conseguí contigo.
Cuántas peleas hemos pasado, cuántos insultos y daño mutuos. También son recuerdos y a pesar de que dicen que hay que olvidar lo malo y quedarse sólo con lo bueno no puedo, simplemente porque también son momentos contigo.
Guardo cada palabra, cada pequeño gesto que aunque para ti no tenía la mínima importancia para mi era motivo de alegría.
Sé como eres. Y el haberme dicho que me querías y no haberlo dicho a otras personas siempre me ha hecho luchar por ti. Me hacía pensar que aún podíamos estar juntos. Eso de que me prestaras más atención que a nadie. que no consiguieras ignorarme como querías, que te tragaras tu orgullo por mi me ilusionaba. Siempre tuve esa pequeña esperanza, esa voz que me decía: " Lucha, no te rindas jamás". Y así fue jamás me rendí y aún lucho pero de otra manera. Lucho para que puedas ser feliz apartándome de ti.
Pero ahora quiero que me borres de tu vida ya que yo no puedo borrarte de la mía.
Hazme odiarte. Machaca mis sentimientos. No me dejes sentir más por ti.
Destrúyeme,quedate con lo poco que quedaba de mí. Hazlo desaparecer si te apetece, pero no dejes que esto siga descontrolándose. No puedo más. Quiero decir que me rendí ya. Pero no puedo algo en mi dice que siga que luche aunque sea en la distancia. Pero mi razón me reprime, me acusa de haberme destruído a mi misma queriéndote, haciéndote pasar por delante hasta de mi propio bien.
No puedo, me faltan palabras para decirte cuantísimo te quiero. Mas bien creo que no existen.
Tal vez sea la impotencia de saber que te he perdido definitivamente, que ya no hay nada que hacer y que aún así sigo queriéndote con toda mi alma... No lo sé. Sinceramente no lo sé. Sólo sé que te quiero. Que a pesar de todo te sigo amando y sólo queda la esperanza de que algún día te olvide o simplemente desaparezcas de mi vida...

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