Le necesito. Necesito sus reprimendas, necesito esas largas charlas hasta las tantas, necesito tener la ilusión de que cuando llegue a casa estará ahí, esperándome para hablar y preguntarme cómo me fue el día. Necesito que me apoye, que me haga entrar en razón, que sea la voz de mi conciencia. Necesito su hombro para llorar, le necesito a él para no llorar...
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