Y aunque pueda parecer idiota e ilusa, tengo la esperanza de que leas esto. Para que sepas que cada noche te espero asomada en mi ventana, esperando a que ese estruendo me advierta de que estás viniendo, para bajar como si me fuese la vida en ello, y sin dejarte articular palabra contarte todo lo que guardé este tiempo, todas mis agonías, todos esos perdones que me quitan el sueño. Y si por algún casual no me encontraras allá, estaré en esa playita tan especial, en ese mismo lugar; nuestro lugar, donde tanto amor nos dimos... Si te cabe la menor duda, durante un simple segundo, búscame.
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