Sigue esa estúpida guerra entre la razón y el corazón. Cada vez que alguien me dice lo feliz que eres sin mí, lo feliz que se os ve juntos, como la miras a ella... lo fácil que te ha sido rehacer tu vida. Duele cuando me preguntan si yo también hice mi vida. Duele mentir y sonreír y decir que no me hace falta, que hace tiempo te olvidé y que estoy bien sola. Claro que estoy bien sola, no quiero estar con nadie que no seas tú. No quiero malgastar mi tiempo y atención con nadie que no seas tú.
Tengo miedo. Tengo miedo de no poder encontrar a alguien que llene el vacío que dejaste, tengo miedo de salir siempre corriendo temiendo volver a enamorarme, tengo miedo de volver a desaprovechar las oportunidades que me da la vida. Tengo miedo de no entrar en razón.
Envidio ver como a mi alrededor crece, desaparece y renace el amor pero a mi nunca me afecta. Aborrezco ver como se desaprovechan sentimientos, besos, abrazos... momentos. Mas que envidia, es odio. Odio de saber que así fui yo en el pasado y no haberme dado cuenta hasta ahora. Pero cada mala acción tiene su castigo. Y el mío es saber que ahora otra te roba la atención, la risa, los besos, el tiempo... el corazón.

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